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9 de febrero de 2007
De tiendas por Moscú El otro día nos fuimos de compras, hoy iremos, al menos yo, de tiendas. Eso sí, de tiendas de lujo. Para muchos, en Moscú, incluso Zara es un lujo. Pero cuando aquí digo lujo, me refiero a mucho lujo. En el meollo del cogollo, dos pequeñas callejuelas son espacio suficiente para la exhibición de lo inalcanzable: Stoleshnikov pereulok y Tretyakovsky proezd.
Tretyakovsky proezd, es aún más pequeño, un simple pasadizo que une Nikolskaya Ulitsa con Teatralnaya, para entendernos, la calle del GUM con la del Detsky Mir. Coqueto sí. Con arcos de paso y todo. Pero insoportablemente subido de tono: un guardia de seguridad de una de las tiendas quería prohibirnos hacer fotos en la calle, como si fuera suya. Y tal vez lo sea. Uno de los edificios alberga -los escaparates dan a Teatralnaya- concesionarios de coches tan de andar por casa como Ferrari, Maserati y Bentley. Dentro, en el callejón, Dolce&Gabanna, Gucci, Prada y Roberto Cavalli son algunos de los vecinos.
En Arbat, Novy Arbat, son los casinos los que con sus letreros luminosos
Por cochazos que no quede. Ya se han esfumado las plazas de aparcamiento. Ya han llegado los atascos. Y en esta materia el tamaño sí que importa. De ahí el éxito de los Hummer. Tanto que su concesionario luce vitrinas en pleno centro.
La próxima semana, nos tomaremos un respiro, y algo más, en cualquiera de los cafés moscovitas (que ahora se cuentan por decenas). Más sobre Moscú en Divertinajes.com
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