26 de enero de 2007

Metro de Moscú

escalera_metro_Moscú
Iba a irme de compras por Moscú, pero hace tanto frío (aquí en España) que creo que voy a meterme en el metro. En el metro de Moscú, ese que en 2035 cumplirá 100 años. Ese que sigue siendo un gran museo, tan guapo como la nieve. Y más lógico que el sol: tiene máquinas de cambio de papel y monedas en los vestíbulos, sus larguísimas escaleras mecánicas discurren incansablemente arriba y abajo,
hora_punta_metro_Moscú
las profundas vías de los convoyes se sitúan a ambos lados del amplio andén que mantiene su pasillo central separado de los laterales por arcadas de diferentes estilos (un sistema perfecto para cuando uno se despista y deja atrás su estación o se equivoca de dirección, el cambio es rápido y sencillo), y si las averías no lo impiden es rápido y frecuente, eso sí, en las horas punta puede resultar inalcanzable. Como el de Madrid, Londres, París...

Información práctica
  • Horario: funciona de 5:30 a 1:00
  • Precios en 2007: 1 viaje 17 rublos (0,50 €)
    5 viajes 75 rublos / 10 viajes 140 rublos /
    20 viajes 250 rublos/60 viajes 520 rublos
  • Plano
  • Dicho lo cual, y por fijar un punto de arranque, parto del lugar donde acabé mi paseo monumental la pasada semana: Kitay-gorod. Y de ahí, por la línea morada, me voy a la circular, que es la buena. Buena porque distribuye hacia todas partes, buena porque sus estaciones son con diferencia las más atractivas. Salvo excepciones, claro está.

    Línea circular

    Komsomolskaya
    El caso es que la primera parada me ha llevado ya a Taganskaya. No es la más hermosa lo sé. Si la comparamos con otras estaciones moscovitas, claro está. Su amplio andén (cuesta dejar de insistir en lo amplísimos que son) luce en las paredes representaciones de héroes de los distintos ejércitos en medallones de mármol blanco sobre banderolas azules. En Kurskaya, sinceramente, no merece la pena bajar.

    Otra cosa es la siguiente parada, Konsomolskaya. Mármoles aparte, esta estación de 1935 en un derroche de dorados y símbolos del pasado: armaduras y escudos con la estrella de cinco puntas, la hoz, el martillo y la palabra (equivalente) victoria hacen pasillo a las gloriosas escenas de Moscú en las que no faltan ni Lenin hablando a los soldados desde su tribuna en la Plaza Roja ni la catedral de San Basilio,
    ProspektMira
    igualmente en mosaicos dominados por el dorado, que luce la bóveda central.

    Prospekt Mira hace honor a su nombre: avenida del mundo o de la paz (que la palabra mir es idealistamente polisémica). Iluminada por sólidas lámparas, muestra en los capiteles de las columnas que dan paso a los pasillos laterales, a los andenes propiamente dichos, bucólicas escenas de siembra y cuidado de plantas, recolección de frutos, e investigación. Son relieves en cerámica color marfil perfiladas de dorado.

    Novoslobodskaya
    Novoslobodskaya
    Perfilada de dorado está también Novoslobodskaya, que por lo demás exhibe en sus columnas, mirando tanto al andén central como a los laterales, vidrieras, iluminadas desde el interior, con motivos geométricos y florales, algunos coronados por representaciones de oficios. La pared que cierra uno de los extremos del andén central (en algunas estaciones hay paso por los dos extremos), soporta un gran mosaico de una madre con un niño en brazos, sobrevolados por palomas, y coronados por la palabra “mir” bordada en una cinta que repite el eslogan “paz en todo el mundo”.

    Belorruskaya, llamada así en honor de Bielorusia cuando era una de las repúblicas soviéticas deja constancia de lo que fue el pasado, al menos ideológico, o ideal,
    Bielorruskaya
    de este, hoy, país independiente. El blanco de las columnas y el abovedado central está dividido en cuadros por manojos de espigas en relieve para dar espacio, en éste último, a una serie de grandes composiciones en cerámica que comienza y termina con el escudo de la República Socialista Soviética de Bielorusia e incluye típicas escenas de la revolución: soldados, hombres y mujeres compartiendo el trabajo de las fábricas, niños ofreciendo flores a sus mayores, jóvenes triunfando en competiciones deportivas...

    También en Krasnopresnenskaya, como en tantas otras, domina el espíritu revolucionario. Su característica peculiar está en que las ilustraciones están datadas (1905 y 1917) y que los relieves, de color café, se asoman desde las columnas, sobre cordones y estrellas de 5 puntas, al andén central, y son anunciados desde los andenes laterales (primer contacto con la estación de quienes llegan en vagón) por soles nacientes sobre esas revolucionarias fechas: 1905, 1917.

    Kievskaya
    Como Bielorruskaya, Kievskaya habita bajo la estación de ferrocarril de su mismo nombre, lo que la impregna de un ajetreo especial. Todo en ella busca alagar a la tierra de cuya capital ha heredado el nombre, Ucrania, para fortalecer sus vínculos con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Alegres y enaltecedoras escenas en mosaico son secundadas por frases del tipo: “la colaboración entre los pueblos es el manantial del florecimiento de la patria socialista”. En la pared del fondo, Lenin contempla desde mediados del siglo pasado la evolución del país a través de lo jóvenes que día tras día, años tras años, se dan cita a sus pies. Es Lenin, pero podría ser El Corte Inglés. Se encuentran allí porque e el cruce de varias líneas, porque hay bancos para esperarse, porque les interesa, a Lenin ni le ven.

    Tanto subir y bajar de los trenes agota, así que, ya que no ofrece gran cosa, paso de largo por Smolenskaya y Aleksandrvsky Sad, y me bajo de nuevo en Park Kultury, puerta como su nombre indica de un gran parque. Pero no salgo a la superficie, me quedo a contemplar los medallones de chicos y chicas bailando, tocando distintos instrumentos, jugando al ajedrez, patinando sobre hielo, haciendo aeromodelismo...

    Un soplo de libertad antes de volver a las representaciones de los diferentes ejércitos en Oktyabrskaya. Esta vez en pequeños medallones de escayola.

    En Dobrinskaya lo monumental recupera dimensiones humanas al colocar, en las columnas, a la altura de los pasajeros relieves de mármol para exaltar el campo, y al fondo un mosaico más e una madre con su hijo.

    Y para cerrar el círculo, la combinación de mármoles blancos y rojos de Paveletskaya, donde dominan los trabajadores y los escudos con la hoz y el martillo.

    Otras viejas e interesantes estaciones

    Como si lo hubiera planificado, el recorrido anterior nos ha dejado en una posición inmejorable para acercarnos a otra de las grandes: Novokuznetskaya. Sólo tenemos que hacer el trayecto de una parada por la línea verde hacia el interior del círculo. De aspecto sobrio, es majestuosa. Para muestra, los bancos de asiento de madera con respaldo, reposa brazos y patas de mármol. Sin distinciones entre andenes central y laterales. Y en la también blanca bóveda central, mosaicos representativos del trabajo en el campo y las fábricas soviéticas flanqueados por una cenefa con escenas de guerra.
    Mayakovskaya
    Algo así como “lo que tenemos es grande, pero nos ha costado lo nuestro” o, más bien, “hemos pasado lo peor, y hay mucho bueno por venir, mereció la pena aguantar lo que aguantamos”.

    Siguiendo por la línea verde, a tres paradas, Mayakovskaya. Un canto a la aeronáutica en el que se ha infiltrado un esquiador en pleno salto.

    PloshadRevolutsii
    Y volviendo hacia atrás, por la misma línea verde, nos bajamos en Teatralnaya para pasar a Ploschad Revolutsii, en la línea azul. Impresionante. Cada arcada está flanqueada por cuatro esculturas de bronce tamaño natural, tirando a grande, de revolucionarios y revolucionarias en distintas ocupaciones pero igual disposición: con la rodilla hincada en el suelo, descansando pero dispuestos para la acción.

    Después de tantas vueltas, estamos casi en el punto de partida: frente al teatro Bolshoi, al lado de la Plaza Roja. Tal vez sea el momento de salir de nuevo a la superficie, eso sí, sabiendo que en el Metro de Moscú, estaciones interesantes resultan un buen porcentaje de las más de cien que lo forman.

    Las nuevas

    DelavoyTsentr
    Construidas en los últimos diez años, si hay una ampliación representativa de hacia donde crecen Moscú en particular y Rusia en general, y la hay, esa es la que, partiendo de Kievskaya, lleva a Delovoy tsentr (Centro de negocios) y Meshdunarodnaya (Internacional), la zona donde se está construyendo, a toda prisa y sin escatimar en alturas, un gran complejo de negocios a base de rascacielos de cristal y metal. Muestra de lo que está por llegar es el puente cubierto al lado del Palacio de exposiciones y congresos.
    Most_Bragation
    El Most Bagration, que así ha sido bautizado, cruza el río portando en su interior tiendas y cafeterías, y hasta una cinta deslizante alivio de transeúntes. Algo que vi aquí y no había visto en ninguna parte (tal vez nunca me había fijado): cajeros automáticos para cambio de divisas. En Most Bagration hay.

    Enlaces de interés

    Metro de Moscú





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