23 de diciembre de 2005

London, the end

Que no me haya preocupado de llegar a tiempo para contemplar el cambio de guardia de los Soldados de la Queen’sLife Guard no quiere decir nada, o tal vez sí: durante años asistí, siempre que pude, al relevo de los custodios del Mausoleo de Lenin. No sé que tienen los guardias de semejantes cuerpos (¿una rica vida interior?) pero sus vistosos uniformes, sus miradas perdidas y sus zancadas medidas resultan fascinantes.

Bueno, pues si sois de esos que se sobrecogen con los secos golpes de tacones y fusiles, y las voces de mando y la música militar, en Londres no podréis resistiros a:

- planificar vuestras vacaciones para conseguir estar en la capital del ex Imperio en una de esas seis ocasiones (a lo largo del año) en las que, en ceremonias relacionadas con la casa real, se disparan salvas reales desde Hyde Park;

- asistir al relevo de la Guardia, por la mañana en el Palacio de Buckingham, y por la noche, a la ceremonia de la llaves, en la Torre de Londres.

Pero en Londres hay muchas más ceremonias que las Reales. Por ejemplo, en febrero los payasos hacen los honores a Joseph Grimaldi, en la Holy Trinity Church; en marzo, se regalan naranjas y limones a los niños en la Iglesia de St Clement Danes; en el otoño, la City se viste de fiesta merced a las celebraciones de los distintos gremios, por ejemplo, el de vinateros y destiladores (2º martes de octubre);
los Pearly Kings and Queens, que representan a los comerciantes del East End, se reúnen en St Martin-in-the-Fields

Pero bueno, no os preocupéis porque colorido y ceremonias os esperan en todas las calles, y si no me creéis pasaros por el Barrio chino, por ejemplo, y comer en cualquiera de sus restaurantes, tal vez llenos de turistas, pero, en su mayoría, no por ello “artificiales”.

Si le ha gustado Londres, tal vez quiera volver a empezar...





sgutierrez@divertinajes.com
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