22 de abril de 2005

Palmo a palmo (y II)

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Las carreteras

Me habían dicho que los autobuses eran un buen medio de transporte en la isla, y es cierto; pero no lo es menos que merece la pena, y mucho, alquilar un coche y perderse por entrañables carreteras secundarias.

La LP-111, cubierta de neblina y bordeada por frondosa y variada vegetación, ladea la montaña con estrechos túneles abiertos a pico y pala. Una parada recomendable al principio, o el fin: La pradera, en Barlovento, su bistec (en realidad, chuletón) a la plancha es inmejorable.

La LP-1032 se olvida del vértigo, y sube desde Santa Cruz hasta el Roque de los Muchachos para colocarnos en la mismísima Caldera de Taburiente.

La LP-203, tapizada de pinaza, augura románticos paseos, y se eleva sobre los pinares para poner las nubes a nuestros pies y mostrarnos el Teide, a lo lejos.

Las playas

No son el fuerte de la isla. Y no por su arena negra. Ni por las piedras que se codean con las olas al romper. Ni por la falta de sol, siempre presente en algún flanco de La Palma. No son el fuerte de la isla porque son escasas, pequeñas y, algunas, de muy difícil acceso.

Los Cancajos. La mejor. La más urbanizada, pero también la más amplia. No le falta nada: tumbonas, sombrillas, charca, parque infaltil, red de voley, socorristas, submarinistas.... y ¡El Pulpo!, su chinguito-restaurante playero.

La Zamora. El mayor atractivo es su chiringuito. Es de esos lugares en los que el pescado no se anuncia en la carta, se enseña a los clientes para que escojan su pieza.

La de las monjas. Es la nudista. Por su nombre nadie lo diría. ¿O sí?

Charco verde. Un buen sitio para darse una zambullida, o reposar la comida, si te pilla por la zona.

Los intentos de ganar espacios para el baño al mar que son las piscinas naturales de Charco Azul y La Fajana, han logrado unos ambientes con sabor a balneario que no dejan de tener su interés.

Los núcleos urbanos

Atrapados por el entorno, poco tienen que decir y susurran modos de otros tiempos. En los Llanos de Ariadne, los socios del Casino se sientan en el parque en sillas de su propiedad; y en Puntagorda, el Mercadillo del fin de semana tiene algo de iglesia: jóvenes alternativos –muchos de ellos extranjeros- acuden, rodeados de niños, a comprar, vender, intercambiar, comunicar, celebrar...

Santa Cruz de la Palma, el Monasterio de Las Nieves (sí la patrona de La Palma es Nuestra Señora de las Nieves, y nieve en las alturas había...), Santo Domingo, San Andrés,... Las galerías de madera, las fachadas encaladas, la sillería de las esquinas... hay en La Palma una arquitectura particular que bien podría ser colonial y que, como el hablar caribeño de los palmeros, parece un regalo que ¿llevaron o trajeron? ¿los conquistadores del Nuevo Mundo que hacían escala en La Palma o los isleños que emigraron a Cuba y Venezuela?

Ahora, alemanes, jubilados y alternativos, turista y residentes, están tomando la isla. Hablando de sones y vaivenes, es frecuente oir a palmeros hablar en catalán, ¿tendrá algo que ver con eso que cuentan los libros de historia de que, después de ser conquistada por el Reino de Castilla en 1493, se instalaron en La Palma castellanos, catalanes, mallorquines, holandeses, italianos, etc.?

¿No dije nada de las papas con mojo (rojo)? Pues las comí todos los días, a todas horas... Y plátanos de Canarias, los mejores.






sgutierrez@divertinajes.com
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