25 de febrero de 2005

Modernista caracol

Ya he confesado alguna vez, y si no lo hago ahora, que el afán por pisar todos los rincones de este planeta me ha llevado en ocasiones a puntos que... ¿Debo incluir Lérida entre dichos supuestos? No lo tengo muy claro.

Me desvié del camino para conocer la única capital de provincia catalana que no tenía el gusto de haber visitado y me fui como había llegado. Bien es cierto que caí por aquellos lares una tarde de domingo cualquiera, y las tardes de domingo provincianas –y no-pueden matar de indiferencia. Calles vacías, locales cerrados... algarabía en las orillas cuidadas del Segre.

Lo bueno de Lérida es que está todo a medio paso. Incluida la fortaleza que, en lo alto de la ciudad, sin salir del centro urbano, guarda la Seu Vella, la antigua catedral. Los amantes de las edificaciones religiosas, y las comparaciones, no pueden perderse la Seu Nova, la Catedral Nueva, un céntrico nido de cigüeñas.

<

En cuanto a edificaciones civiles, en Lérida se levanta el edificio civil románico más importante de Cataluña, la Paeria, utilizado como Ayuntamiento.

Cabe destacar también el ramillete de casas modernistas que como ocurre en otras pequeñas ciudades españolas, Teruel es un buen ejemplo, alegran la vista de los viandantes las de Bergós, Melcior, Xammar...

Me fui de Lérida convencida de que lo realmente atractivo ha de ser su provincia, su mundo rural, que la capital —como tantas— no pasa de ser un mero trámite administrativo... ¡Cualquier disculpa me vale para ir a cualquier parte! ¡Habrá que volver! Por ejemplo a comer unos caracoles.

Lérida en la red

El tiempo

Visitas guiadas por la ciudad

Modernismo en Lérida

Ayuntamiento





sgutierrez@divertinajes.com
Otros destinos
Volver
Imprimir