3 de septiembre de 2004

Airoso reciclaje

La ciudad sucia, de fealdad aceptada, en la que pasé recluída casi un mes de escarlatina, cuando apenas contaba siete años (de eso tampoco hace tanto), apenas tiene algo que ver con la urbe que en los últimos lustros se reinventa abrazada a la ría. Se fue la industria y llegó el turismo. Parecía el fin, y no era más que el principio.

La primera foto que vi del contovertido Museo Guggenheim de Bilbao resultaba impactante, y en cierto modo premonitoria, era esa toma que todos hemos tratado de emular después: una brillante mole metálica al final de una sombría travesía. Extraterrestre o no, era innegable, ¡otra realidad había aterrizado! Y, lo que es mejor, esa imagen de modernidad, de apuesta por un futuro luminoso, no fue una vaga ilusión.

Al espectacular proyecto de Frank O. Gehry para el Museo Guggenheim de Bilbao, habrían de sumarse la ampliación de la capacidad operativa del puerto, la renovación del aeropuerto encargada a Santiago Calatrava, responhsable también de la pasarela peatonal sobre la ría en Uribitarte, el Palacio de Congresos perfilado por Federico Soriano, y la construcción de un ferrocarril metropolitano diseñado por Sir Norman Foster, todo ello sin olvidar la urbanización de la amplia zona que discurre junto a la ría concebida por César Pelli.

No es la única ciudad que ha lavado su cara y se ha engalanado para provocar el deseo de todos aquellos que hacen o harían gustosos la maleta; hoy, en España, son muchos los destinos que han sabido atraer, sin engaños, visitantes otrora inesperados. Sin embargo, la baza de Bilbao se me antoja infinitamente más fructífera que la de otros ayuntamientos. Su apuesta por la visita múltiple, por la repetición, por el poder de atracción de la cultura bien presentada, bien servida, bien dosificada, parece que está dando excelentes resultados. Me confieso una de sus agradecidas y satisfechas conquistas.

Un ejemplo: sólo por el Guggenheim, ya he estado tres veces en Bilbao; y no pierdo de vista su cartelera, segura de que, en breve, he de volver. Es este un museo tan interesante por su contenido como por su continente, tan atractivo por las exposiciones que presenta (ya sean en el interior del edificio o en el exterior) como por su oferta gastronómica, carísimo en su tienda de regalos y espléndido en su librería de arte; es el Guggenheim un museo de esos que sin agotarte te atrapan la jornada completa, y que por sí mismo justifica el viaje; pero, una vez en Bilbao, tal y como está ahora, querrás quedarte, al menos, dos o tres días más.

Información actualizada sobre Bilbao

- Portal oficial del Ayuntamiento de Bilbao.- Completísima información sobre la ciudad tanto para residentes como para posibles visitantes (cómo llegar, dónde alojarse, qué hacer).

- Web del Museo Guggenheim.- Todo sobre el museo y sus exposiciones pasadas, presentes y futuras. Los grupos superiores a veinte personas pueden comprar sus entradas a través de internet, en esta página.

- Museo de Bellas Artes.- Exposición virtual de algunas de las obras de su colección permanente y explicaciones de todas sus exposiciones temporales.

- Web del Teatro Arriaga.- Además de su cartelera, ofrece una cuidada visita virtual al teatro. Es posible comprar entradas por internet.



sgutierrez@divertinajes.com
Otros destinos
Volver
Imprimir