14 de mayo de 2004

Más cine, por favor

Tuve la suerte de asistir a la 50ª edición del Festival de Cine de Cannes acreditada como periodista, me lo pasé genial.

Soy una cinéfila de esas que siempre que pueden se organizan sesiones dobles o triples: en Cannes conseguí encadenar hasta cinco pases en un día. ¡Todo un sueño! Y no sólo metafórico. De todas las películas que vi, la que recuerdo con más cariño es Western, quizás, entre otras cosas, por la simpática entrevista que su protagonista, Sergi López, me concedió en un chiringuito de la playa. Por aquel entonces, yo colaboraba con Tribuna de Actualidad, y mis jefes consideraron que el actor no era suficientemente conocido como para publicar el trabajo...









Esos días -como estará ocurriendo ahora-, Cannes se llena de curiosos y exhibicionistas que pululan por sus calles con la certeza de que su oportunidad (de fotografiar o ser fotografiados) puede asaltarles en el momento más inesperado, a la vuelta de cualquier esquina. De todas las mías, me quedo con la más simple: el rodaje de Los guiñoles de Canal+ en el paseo marítimo.

Un atardecer, traté de comprender la pasión que mis congéneres sienten por algunos actores, hasta convertirlos en sus ídolos, y esperé entre ellos, de pie, durante horas, picoteando frutos secos, la llegada de las estrellas. Las cinematográficas y las del firmamento llegaron casi a la vez, tuve que conformarme con la luminosidad de las segundas, de las primeras apenas adiviné su silueta durante la sesión fotográfica sobre la alfombra roja. Mi sitio no era el peor. Podría haber hecho equilibrios sobre las ramas de los árboles pero...; algunos no lo dudaron. La inmensa mayoría no alcanzan a ver nada, lo certifico. Mejor pasear por el pueblo.

Aunque no pude bañarme en el mar, disfruté de la playa todo cuanto el tiempo (crono y metereológico) me permitió. Aún se me hace la boca agua al rememorar los suculentos platos servidos por restaurantes de lujo sobre la arena.





sgutierrez@divertinajes.com
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