9 de abril de 2004

Pasión por Zamora

Pasé cientos de veces por Zamora y, sin embargo, no tengo ni una sola foto de la ciudad. Tal vez porque siempre la consideré un lugar de paso, de paso en aquellos viajes veraniegos que hacía con mis padres entre León y Salamanca; y nunca me moví por sus calles con espíritu turístico.

Fueron precisamente mis padres los que, hace ya algunos años, me hablaron maravillas de la Semana Santa zamorana.

Empiezan los desfiles procesionales cuando para muchos la Semana Santa aún está lejos: el Jueves de Dolores, 1 de abril este año 2004, con la procesión del Nazareno de San Frontis entre el templo románico San Frontis y la Catedral. Y terminan con el fin de las vacaciones: el Domingo de Resurrección, el 11 de abril este año, con el Cristo Resucitado y la Virgen de la Alegría recorriendo las calles de Zamora hasta encontrarse en la Plaza Mayor donde el vino, el tocino, los huevos y el pan fritos alegran la fiesta a todos.

Entre tanto...

... el Viernes de Dolores sale el Cristo del Espíritu Santo envuelto en el canto gregoriano Crux Fidelis que entona el coro de su cofradía.

... el Sábado de Dolores iluminan Zamora las teas que acompañan al Jesús de Luz y Vida.

... el Domingo de Ramos, palmas lisas y trenzadas se unen al paso de La Borriquita.

... el Lunes Santo, al atardecer, la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída invita a la oración; y en la medianoche, la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte entona en la Plaza de Santa Lucía su sentido Jerusalem, Jerusalem.

... el Martes Santo, al anochecer, el Nazareno y la Virgen de la Esperanza salen de la Catedral para presidir el rezo del Vía Crucis, al llegar a San Frontis; y a medianoche, el Cristo Crucificado es llevado a la Plaza de Viriato para el rezo de las Siete Palabras.

... el Miércoles Santo, con la puesta de sol y el repicar de la bomba (campana catedralicia), los cofrades hacen el juramento de caminar en silencio antes de llevarse al Cristo de la Injurias desde la Catedral hasta el Museo de la Semana Santa; y a la medianoche, al paso del Cristo del Amparo rodeado de capas y faroles, impresionados por el tronar de matracas y el lamento del bombardino, se reza el Vía Crucis y se entona el Miserere.

... el Jueves Santo, por la mañana, son las zamoranas las que entonan la Salve ante la Virgen de la Esperanza; a primera hora de la tarde, la Cofradía de la Santa Vera Cruz saca del Museo de Semana Santa un buen número de imágenes antes de irse a merendar en familia a la Plaza Mayor; y en la media noche, será el Cristo Yacente el que oiga el canto del Miserere.

... el Viernes Santo, antes del amanecer, con el baile del Cinco de copas al paso de su mismo nombre que es también el Camino del Calvario, se inicia un recorrido plagado de músicas y bailes, en el que no han de faltar para nadie garrapiñadas, vino, bacalao y sopas de ajo; más adelante, con la llegada de la tarde, inicia la Cofradía del Santo Entierro su desfile; y antes de que acabe el día, hombres y mujeres acompañan al Cristo de las Angustias y a Nuestra Madre de las Angustias para entonarles la Salve.

... y el Sábado Santo, las mujeres le dedican a La Soledad una sentida Salve en la Plaza Mayor.

Un calendario apretado si no queremos perdernos ni un detalle de imágenes, rituales y cofradías, pero una disculpa como otra cualquiera para acercarse a una ciudad que presume, no sin razón, de ser un Museo del Románico, estilo del que cuenta con una veintena de ejemplos, entre los que destaca su llamativa Catedral.

Prometo volver a Zamora, que no se conquistó en una hora (era inevitable), y mirarla con otros ojos, con otros objetivos. Nos vemos allí.





sgutierrez@divertinajes.com
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