19 de septiembre de 2003

¡No, Gracias!

Cuando estudiaba medicina, no soportaba aquella muletilla con la que mis profesores reforzaban todas sus explicaciones: "esto es pregunta de MIR" (el examen para optar a una plaza de especialización). Yo lo que quería era aprender la ciencia de la vida y el arte de curar, no adiestrarme para superar una prueba que me parecía, y sigue pareciendo, desproporcionada en todos sus términos.

Pues esa misma sensación de "no necesito pistas, necesito explicaciones", me asalta cada vez que por equivocación o imperiosa necesidad, me veo engullida en una visita guiada. Muchos guías centran todo el interés de su trabajo en señalar el punto desde el que se obtiene la postal que está en todos los quioscos. ¡Si hasta en las carreteras hay indicadores de puntos panorámicos señalados con una cámara de fotos! A veces, por cierto, invitando a parar en lugares harto peligrosos. Ni que el único objetivo del turista fuera el de su cámara.

A mí, personalmente, ese afán de elevar a la categoría de objetivo absoluto lo meramente anecdótico o circunstancial exhibido por guías y profesores me molesta.

Y al final es verdad, donde te dicen que vas a sacar la mejor foto, sacas la mejor foto, pero bastaría con que dijeran: "vamos a parar aquí porque la vista es espectacular". El que quiera hacer foto ya la hará.

En casi todas partes existe la posibilidad de llevarse a A?casa un recuerdo visual manufacturado del viaje, y no son pocos los que hacen acopio para sí o para regalar a amigos y familiares: libros de fotos con la historia y bondades del lugar, postales en cascada con las imágenes más representativas, diapositivas con los cuadros que fotografiarías en el museo de no estar prohibido, vídeos que emulan los mejores documentales, CDs con visitas virtuales, etc. Están ahí, en las vitrinas de librerías y quioscos, tiendas de museos y grandes almacenes, no molestan: el que quiere, los compra; y el que no, pasa de largo.

Disculpo a los fotógrafos que se acercan en el restaurante a mi mesa preguntando si queremos un recuerdo del grupo, con dificultad, pero los disculpo, siempre que reaccionen al "no, gracias" con una sonrisa y media vuelta, pero poco más. Lo cargante es la manía de convencerte de cuándo y qué debes inmortalizar, máxime si el objetivo es tu propia persona.

Desciendes del avión, después de un montón de horas de vuelo, y flashazo , y no es por seguridad, no, es para que te lleves un recuerdo... ¡pero si acabo de llegar! Todavía no te has recuperado de la impresión provocada por la velocidad y el recorrido de la superatracción del parque temático, y ves en un expositor tu cara desfigurada por el susto, escudriñada por decenas de turistas que tratan de identificar la suya propia y que, a la vista de las instantáneas ajenas, se vanaglorian de que otros lo hayan pasado aún peor, ¿preguntó alguien si queriamos dejar constancia gráfica de nuestra deA?bilidad?

Te embarcas con la ilusión de experimentar la emoción que debieron sentir los descubridores al encontrarse tras un recodo más del río Iguazú sus impresionantes cataratas y ¿quién va delante todo el camino, tanto que hay que esquivarle para ver lo que realmente se quiere ver? Un individuo que cámara al hombro filma al pasaje para la posteridad.

Te apuntas a la excursión de turno porque es prácticamente la única manera que tienes de entrar en algunas zonas de los parque naturales patagónicos y te encuentras que en uno lo primero que te presentan es el fotógrafo que hará un reportaje fotográfico a todo el que se lo pida, fotos que mezclará con otras de la zona y entregará ese mismo día en el hotel, en un CD; y en otro, el fotógrafo, el más sofisticado que yo he visto hasta el momento en este negocio de la instantánea turística, va haciendo fotos a diestro y siniestro durante la excursión y cargándolas inmediatamente en un portátil que las exhibe como una película de sesión continua, de manera que, antes de que acabe la excursión, los interesados guardan en su bolsillo el CD con las fotos elegidas.

¿Alguién da más? Aire, por favor.




sgutierrez@divertinajes.com
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