22 de agosto de 2003

La bolsa o la vida

A todos nos gustaría pensar que nos movemos en un mundo tranquilo y seguro, pero no es así. La convivencia de un enfermizo culto al dinero con enormes desigualdades sociales hacen casi comprensibles algunos hurtos, aunque otros son imperdonables. Ocurre en los países desarrollados y en los más pobres, en las ciudades y en el campo, de día y de noche... En cualquier lugar y a cualquier hora, alguien puede desear nuestras pertenencias hasta el punto de arrebatárnoslas.

Tan importante es tratar de evitar que nos asalten o nos agredan como estar preparados para que, en el lamentable caso de que esto nos ocurra, suframos el mínimo perjuicio posible.

Sin papeles

Encontrarse sin papeles en un país que no es el nuestro es una experiencia poco recomendable; más si el idioma que hablan a nuestro alrededor nos resulta incomprensible; infinitamente más si, para colmo de males, no tenemos embajada ni consulado en ese territorio.

Para evitar un mal trago de este tipo, es importante hacer dos juegos de fotocopias de toda la documentación que se lleve: la página principal del pasaporte, los billetes, las tarjetas de crédito, etc. Uno para dejarlo en casa, encomendado a familiares o amigos que, en caso de necesidad, puedan enviárnoslo por fax o mensajero; el otro para meterlo en un bolso de la maleta (si llevamos los originales en el bolso de mano).

En cualquier caso, tampoco es aconsejable llevar documentación innecesaria.

Sin blanca

Parece que lo menos recomendable es llevar dinero en efectivo; y lo más apropiado, usar cheques de viaje, pero no siempre resultan verdaderamente prácticos.

Si viajamos con billetes y monedas, hemos de llevarlos bien repartidos y, por supuesto, en bolsillos secretos, tan secretos como nuestra imaginación y laboriosidad nos hayan permitido.

Las tarjetas de crédito siempre son una buena compañía, pero para impedir que sean otros los que disfruten de sus ventajas es fundamental conocer el número de teléfono al que debemos llamar en caso de pérdida. En el momento en el que seamos conscientes de que la tarjeta ha pasado a otras manos, inmediatamente, tenemos que avisar para que nos la anulen.

Algo parecido ocurre con los teléfonos móviles. Cada minuto que tardemos en anularlo puede ser un minuto que alguien esté cargando a nuestra cuenta. En ese punto resultan ventajosos los móviles de tarjeta, el problema son las limitaciones de movilidad que plantean.

Con discreción

No hay nada tan vulnerable como un turista uniformado, sudoroso, sin manos para tanto equipaje parado en una esquina, en un intento más de situarse en un cuadrante de su inmenso mapa desbaratado.

Lección primera: mejor no parecer lo que uno es, turista. Dejar la ostentación para mejor momento. Vestir ropas habituales, estudiar el mapa antes de salir a la calle y consultarlo con soltura en lugares discretos, no llevar visibles cámaras de vídeo o fotografía ni teléfonos móviles.

Lección segunda: llevar encima lo que uno pueda controlar. Cuanto más liviano sea el equipaje, menos vulnerables resultaremos. Tener controladas en todo momento nuestras pertenencias. Y sospechar, sin pasarse, de los excesos de amabilidad o apego de desconocidos: a veces los ladrones actúan en grupo con tramas tan sencillas como manchar la ropa de su víctima y después, mientras unos tratan de ayudarle, otros aprovechan el revuelo para salir corriendo con el bolso; o, simplemente, crean confusión rodeando a la víctima y empujándola mientras le sustraen la cartera, hay grupos de pequeños vándalos que aplican este sistema de manera contundente, parece que se te viene encima un enjambre y de pronto, desaparecen con todas tus cosas.

Con vida

No hay que olvidar nunca que algunos ladrones van armados y no les importará hacer uso de la fuerza si encuentran dificultades para alcanzar su objetivo. Los nervios pueden conducirnos a un desenlace fatal. No merece la pena ofrecer resistencia. ¿Que se ponen pesados pidiendo dinero mientras amenazan con su navaja? Pues a dárselo. Más vale pasarse una tarde en comisaría que ser repatriado.




sgutierrez@divertinajes.com
Otros destinos
Volver
Imprimir