2 de marzo de 2007

Chanquete ha muerto, Lucía también

Siempre odié a los que te cuentan el final de una película, los que van narrándole el argumento de una serie dos escenas por delante al vecino, los que arrancan por el final del chiste y ya no paran de reír, los listos que atajan por el arcén para llegar el primero a la próxima salida, los que acaban antes de empezar, los precoces. Pues bien: ¿era necesario adelantar que desaparece el personaje de Belén Rueda en Los Serrano?

A favor del sí, la propia actriz, claro; que hablen de una aunque sea mal, ahora que en el teatro tiene tan buena crítica. De ser la sombra de Milikito en las promociones del atún al salto del barco de vela, pasando por el papelón de Mar Adentro, la señora ha crecido. Volviendo al velero, es la leche. Esta sí que es la Rueda de la suerte.

Los Serrano, como el buen jamón, se reseca de estar tanto tiempo abierto. Ya ha llovido desde 2003. Como se dijo cuando acabó Friends, ¿le pueden pasar más cosas a media docena de amigos? A los protagonistas ya le han hecho, incluso, un tacto rectal, pero no podía imaginar que me fuera a dar tanto por escribir que no se debe reventar el argumento de un episodio a la prensa, mucho menos el desenlace (tajante y dramático, por más coñas que le metan) del episodio en el que morirá en accidente Lucía Capdevila, madre de Eva y Teté, dejando reviudo a Resines y traumatizando el pequeño Currito. A mí me daban dos, pensará el chavalín. Madres muertas, digo.

Desde que el hospital destronó la taberna, la serie no ha dejado de perder audiencia, y no sé yo si este brutal punto de inflexión servirá para provocar el efecto rebote que buscan en Fuencarral. El rebote ya me lo he llevado, tontamente, pero qué disgusto. Soy de los traumatizados por lo de Chanquete, puñetas. Que todavía estoy impresionado por la muerte de Marcial en Médico de Familia, no me hagan esto. Una cosa es que Loles León se cabreara con el Moreno y se quedara en coma in aeternum, pero volar por los aires la semana pasada a Neus Asensi con un coche bomba en Los hombres de Paco empieza a ser enfermizo; una plaga, vamos.

Joder, que es ficción y para dramas ya tengo encima la hipoteca, en serie cada mes durante 30 años.

Por eso estoy a favor del no: si bien es cierto que me satisface la dureza de la apuesta de la productora, lamento que un bocazas haya jorobado la sorpresa ¡sorpresa! No es ‘renovarse y morir’. Acabemos con los chivatos, como en las películas.









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