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21 de febrero de 2007
La mirada sucia
Ejemplo número dos: a su derecha tienen lo que algunos podríamos ver como una bacanal entre homosexuales, con dos sujetos ya desnudándose y un tercero recibiendo las instrucciones de un cuarto para violar correctamente al modelo número cinco... Maldita rima.
Ejemplo número tres: envidiable fiesta del pijama de la que sólo podríamos reprochar el escenario, porque la paja pica que no vean, y el dudoso gusto en la elección del calzado, una curiosa mezcla de deportivos con tacones. En este caso, nadie duda de que la gallina es más una mascota que un objeto de placer, pero... ¿Y si hubieran sido cinco granjeros como los de antes? ¿Eh?
Ejemplo número cuatro: claro ejemplo de zoofilia, no me negarán. Nuestras cinco amigas, de luto por la muerte de la gallina anterior, enjaulan a la nueva con la consiguiente denuncia de la Sociedad Protectora de Animales y para animar la jornada se han ventilado a la cabra del fondo, escondida, completamente acojonada y con los ojos saltones por el trago que acaba de pasar, la muy cornuda.
Ejemplo número cinco: podrían convencerme de que nos encontramos en plena consulta del urólogo, pero la paja del suelo es muy sospechosa. Con uno en calzoncillos y los pantalones bajados, otro arrodillado ante él y el tercero haciendo cola, ¿qué historia pretende contarnos? Si quieren, les dibujo un croquis... Hágase mirar que esta escena le ocurra habitualmente.
Ejemplo número seis: hiperarreglada y taconazo, muy bien, pero... ¿esto es marcarse un Gran Hermano? ¿Lo del culto al cuerpo, sólo al de uno mismo en media docena de pantallas de televisión, no tiene un nombre clínico? Y lo que es peor... ¿qué está enfocando con la cámara de su mano derecha? ¿Quién me pasa una copia? Para la denuncia, digo...
A sabiendas de que el libro de los gustos está en blanco, ¿tan grave le parece ahora la línea artística que sigue la firma italiana? ¿Realmente cree que el director de arte está de atar? ¿No cree que la campaña ya ha cumplido su objetivo, que hablen de uno aunque sea mal? ¿Qué podemos añadir los críticos de televisión, que consentimos las relaciones sexuales entre hermanastros como si fuera lo más normal del mundo en la serie más vista actualmente? Parafraseando a Diego Serrano, a ti lo que te pasa es que tienes la mirada sucia.
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