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1 de diciembre de 2007
Abundancia de información
Uno tiene la costumbre de leer blogs, periódicos e incluso las noticias de las páginas web de las agencias como EFE o Europa Press. La verdad es que dedico a este entretenimiento más tiempo del que pudiera considerarse razonable, pero si uno se limita a escuchar los boletines informativos de la radio o los telediarios de la televisión, al final no dispondrá de demasiados elementos de juicio para componerse una imagen de la realidad más o menos ajustada. Vivimos en lo que se ha dado en llamar la Era de la Información. Tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de fuentes de las que beber para saber qué es lo que realmente pasa en el mundo. Bien es verdad que la Verdad, así, con mayúsculas, puede ser muy difícil de alcanzar. Incluso es posible que no exista. Pero podemos tratar de acercarnos a ella o, al menos, a una versión que combine las multiples verdades parciales que los distintos e interesados emisores nos hacen llegar. En este sentido, el vertiginoso desarrollo de los blogs de Internet, tiene mucho que aportar. Se podría decir que cada uno de ellos aporta una faceta de la Verdad, de forma que si lees los suficientes y estos son suficientemente diferentes entre sí, sería posible acercarse al ideal de la Verdad absoluta, sea esto lo que sea. Blogs los hay para todos los gustos, desde los específicamente centrados en un tema hasta los generalistas, los escritos por los políticos para trasmitir sus sencillas pero eficaces consignas, los que se dedican a diseccionar precisamente lo que dicen los políticos, los que nos hablan de las experiencias personales (a veces un poco tontas) de sus autores, los que se limitan a recoger una serie de fotografías que congelan momentos importantes para el blogger, los que tienen una intención didáctica, los que no tienen otro objetivo que dar salida a las inquietudes literarias de quien lo escribe… Podríamos llenar páginas y páginas con los temas que se recogen en los blogs. Por eso me parecen tan interesantes. Otra virtud que tienen estos nuevos “periódicos personales” es que muchas veces se hacen eco de noticias que no aparecen o están escondidas en los medios de comunicación tradicionales. Un ejemplo de ello es los noticia que acabo de leer sobre un estudio que habla de resurgir de los bosques europeos. En el blos Desde el exilio se comenta la noticia aparecida en una página web llamada Science Daily en la que se dice que investigadores de la Universidad de Helsinki han publicado un trabajo en el que afirman que nuestros bosques están experimentando un crecimiento neto que, a su vez, permite una mayor fijación del CO2 atmosférico de la prevista. Respecto a la composición de la Verdad de la que hablaba antes, la noticia aporta un elemento más para el puzzle. Hasta ahora, la mayor parte de las informaciones que llegan al público en general (si no todas) apuntan hacia una progresiva desertización de nuestro país. Incluso desde los organismos oficiales se transmite la sensación de que España pronto será más parecida al Sahara que a las campiñas inglesas o los boscosos landers que hay en Alemania. Los comunicados y folletos hechos públicos por las asociaciones ecologistas no se cansan de repetir que la deforestación es uno de los más graves problemas a que nos enfrentamos. Pero con informaciones como la mencionada, uno puede hacerse una composición de lugar mejor que la que nos ofrece la corriente políticamente correcta que hace del ser humano el causante de todos los males (reales o ficticios) que aquejan al planeta. También me entero de que nuestro gobierno esta tratando de conseguir que se cuantifique la capacidad de fijación del CO2 por parte de los bosques y zonas verdes del país en las reuniones preparatorias orientadas a conseguir un tratado que sustituya al de Kyoto. Eso quiere decir que nuestros líderes piensan que España tiene algo que ganar si se aplica ese criterio. Es decir, que tenemos una cierta cantidad de masa vegetal capaz de absorber ese gas y que esta está creciendo en lugar de disminuir. Aunque, también es posible que no tengan ni idea de lo que hablan y que quieran jugar esa baza por otros motivos, quizá relacionados con acuerdos bajo cuerda con otros países del tipo “yo te apoyo en esto y tú me apoyas en aquello”. También cabe mencionar que España va a ser sancionada por la Unión Europea por el incumplimiento de los objetivos para nuestro país en lo relacionado con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Conviene repasar lo que se dijo e hizo en el pasado, las declaraciones de la ministra del ramo, la inefable Narbona, los acuerdos que firmaron en Kyoto quienes entonces mandaban, Rajoy, Tocino y compañía, las actuales declaraciones del presidente Rodriguez*, los datos de evolución de nuestras emisiones, el mercadeo europeo generado alrededor de este tema y algunas cosas más relacionadas con este asunto. En un primer vistazo parece que estamos lejísimos de los objetivos y que pretendemos alcanzarlos (si es que es posible) a golpe de talonario, comprando cuotas de contaminación a otros países. Pero volviendo al tema del principio, la abundancia de informaciones, comentarios, opiniones y estudios (unos más serios y otros menos) que tenemos gracias a Internet y, especialmente a los blogs, debería permitirnos centrar las cuestiones que se debaten en el cafelito de la mañana con mucho más conocimiento. Lo malo es que la información disponible en sí misma no nos hace más críticos, sencillamente nos ofrece esa posibilidad. Y hay mucha gente, la mayoría me atrevo a decir, que no está por la labor. Resulta mucho más cómodo repetir como loros lo que nos dicen los medios masivos que tratar de hacernos nuestra propia opinión. Y así nos va. * Estas declaraciones, recogidas en todos los medios de comunicación, con ocasión de la instalación en Moncloa de unas placas solares, tienen, por sí mismas, suficiente enjundia para un comentario aparte, pero, la verdad, me da mucha pereza. Lo que sí haré en fechas próximas será comentar el Estudio de Situación sobre el Cambio Climático en España realizado por una serie de personas ligadas a universidades e instituciones nacionales.
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