15 de septiembre de 2007

El escándalo McLaren

La pasada semana hablábamos del lío que se ha organizado en la Fórmula 1 por todo el asunto del espionaje de McLaren. A lo largo de los últimos días hemos tenido oportunidad de ver como hayan sido las reacciones de los implicados respecto a la sanción aplicada al equipo inglés y también lo que se comenta en las sedes del resto de los equipos.

En lo que todo el mundo parece estar de acuerdo es en el hecho de que todos los participantes en el campeonato estarían encantados de contar con los detalles más íntimos de los diseños de sus rivales de la forma que sea, pero hay unas normas que hay que cumplir, al menos formalmente.

Sin embargo, el último episodio del culebrón revela que la información puede llegar a los equipos de la forma más inesperada. No es necesario un espía en lo más alto del organigrama de un equipo para que los datos lleguen a donde no deben llegar. Basta que un emplead de la Federación Internacional de Automovilismo poco versado en seguridad se encargue de hacer llegar a la prensa el acta de la reunión en que se analizó el contenido de los correos electrónicos entre los pilotos de McLaren y se decidió la sanción al equipo. El acta estaba censurada, con palabras, frases y párrafos suprimidos.

Pero quien se encargó de tachar los datos comprometidos lo hizo por el procedimiento de marcar el texto en negro en su procesador de textos y luego convertirlo en un archivo PDF. El funcionario no tuvo en cuenta que marcar el texto es sencillamente aplicar un formato al texto en cuestión, de modo que en realidad este texto no se suprime sino que simplemente se disimula. Además, el PDF enviado a la prensa no estaba protegido, de manera que cualquiera puede extraer todo el texto o parte de él para tratarlo en un procesador de textos.

Si el autor de la nota hubiera sustituido el texto que se quería ocultar por una serie de X o por unas líneas o sencillamente hubiera dejado un espacio en blanco, no hubiera habido ningún problema, incluso teniendo en cuenta la carencia de seguridad. Pero no lo hizo y todo lo que se quería ocultar ha quedado expuesto a la luz pública. Es más, al marcar el texto, se resalta precisamente aquello que se quiere hurtar al conocimiento público, de forma que se ahorra mucho trabajo a los periodistas que quieran analiza el contenido de la nota.

Hay que reconocer que el asunto tiene su gracia. Que el organismo que gestiona los intereses y las reglas de un deporte tan altamente tecnificado cometa estos fallos tan pueriles resulta paradójico.

Y si uno se pone estupendo, puede pensar que no se tata de un error, sino que la persona que hizo llegar el documento a la prensa quería que todo el mundo conociera los datos concretos que se quiere ocultar. ¿Habrá alguna repercusión? ¿Será despedido fulminantemente quien cometió el error o intencionadamente publicó los datos?

Para los jerifaltes de la FIA será fácil hallar al culpable, porque en el documento, titulado originalmente “Copie de FIA 13 09 07 commentaires Teams.doc” fue escrito por una persona cuyo nombre de usuario es dchallande. Esto se puede ver en las propiedades del documento, que por cierto, se escribió originalmente en Word.

La noticia demuestra hasta qué punto son los pequeños detalles los que definen las grandes decisiones. Un error como este, que puede ser normal en un usuario no experto, no se debería producir en una organización del calibre del Consejo Mundial de Automovilismo. Si ellos aportan información que consideran confidencial por un fallo tan obvio, ¿pueden exigir a quienes controlan que sean tan escrupulosos como se pretende?

La tecnología involucrada en todo el asunto excede, con mucho, los conocimientos de quien esto firma, por lo que puede resultar a veces que se habla sin demasiado conocimiento, pero evitar lo que ha sucedido con este documento está al alcance de cualquiera que sepa manejar medianamente un ordenador. No es de recibo que se halla producido y la FIA y el Consejo Mundial deben hacer autocrítica y quizá tenerlo en cuenta cuando sancionen guiados por “pruebas” que son más emocionales que técnicas.

P.S.: Recomiento la visita a la web de AS para enterarse de todo el asunto. El gráfico interactivo que han colgado es su página es a la vez muy esclarecedor y tremendamente divertido. Pulse aquí.

Archivo Volver
Imprimir