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4 de junio de 2005
El sexo de los dinosaurios
En los tiempos que corren, la trascendental cuestión sobre si los ángeles son machos o hembras ya no interesa a nadie. O al menos, a nadie que se atreva a hacer públicos sus estudios, seguro que muy bien documentados y profundos, sobre el tema. Realmente a nadie le interesa el resultado de la polémica. Hoy, en una época mucho menos espiritual, los dinosaurios han sustituido a los ángeles en muchos aspectos. El inefable Mr. Bean incluía en un Belén un Tiranosaurio que secuestraba en sus fauces al Niño Jesús. Los chavales prefieren los cuentos sobre antiguos y ya no sueñan con los angelitos sino con Parque Jurásico y, desde luego, es mucho más fácil encontrar en la moderna iconografía pop un dinosaurio que un ángel. Si esto es así, ¿cómo es que el tema del sexo de los dinosaurios no está en las portadas de los periódicos? Pues resulta que sí está. Quizá no en la portada, pero sin en las páginas interiores dedicadas a los temas científicos. Vaya que sí hay una fuerte inquietud por poder determinar si los restos fósiles que se han ido encontrando pertenecen a dinosaurios o dinosaurias. Un despacho (o un teletipo o una noticia como prefieran) de la agencia EFE afirma que un grupo de investigadores ha encontrado una manera de distinguir a los dinosaurios machos de los dinosaurios hembras. Para ello han utilizado la teoría, bastante aceptada de que los lagartos terribles siguen viviendo entre nosotros aunque en una forma mucho menos terrorífica, la de las aves. Según estos investigadores, es posible, gracias a un pequeño hueso que se encuentra en las hembras de las aves y no en los machos, decidir el sexo de los fósiles, ya que si se trata de féminas existirán trazas de este hueso también en los restos del animal que se estudia. Pues qué quieren que les diga. Yo me quedaría mucho más tranquilo al saber que el inmenso esqueleto que se puede ver en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid pertenece a una dinosauria.
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