19 de marzo de 2005

Más delitos

Impresionante. Este es el adjetivo que se me ocurre cuando leo la noticia del robo frustrado a la filial británica del Sumitomo Mitsui Bank. Resulta que una serie de ladrones de guante blanco y grandes capacidades técnicas se habían hecho con un gran número de datos relativos a nombres de usuario y claves de acceso de clientes del banco y planeaban desviar a cuentas repartidas por todo el mundo un total de 320 millones de euros.

La policía británica conoce la metodología empleada, pero no la forma de activarla en este caso. Los ladrones conocieron los datos por medio de un sistema que les permite almacenar los nombres de usuario y las claves que estos utilizan y este sistema puede ser una simple grabación de vídeo, lo que resultaría trabajoso, o por medio de un programa espía que se cuela en los ordenadores y envía los datos de lo que se teclea en ellos al criminal. Esto es lo que se conoce como keyloggin y ya lo hemos visto en varias películas. La diferencia es que, en esta ocasión, se trata de la realidad.

La intervención de un cuerpo especial de la policía d3el Reino Unido, conocido como Unidad Nacional contra el Crimen de Alta Tecnología, ha impedido que los ladrones consiguieran sus objetivos y el banco ha manifestado que no ha sufrido “daños financieros”, aunque no cabe duda de que su credibilidad y fiabilidad se ha visto afectada, porque está claro que los criminales se han aprovechado de un agujero flagrante en su seguridad.

Hace unas semanas hablábamos en esta sección de los crímenes que se cometen en el ciberespacio y este suceso demuestra que los avisos de las empresas de seguridad están basados en hechos ciertos, aunque también deja en muy buen lugar a las fuerzas de seguridad de los estados, en este caso concreto a las británicas, que han sabido reaccionar a tiempo y responder a la amenaza con efectividad.

De momento ya se ha anunciado la detención de un ciudadano israelí que parece ser el cerebro de toda la trama. Es de suponer que dentro de unos días el resto de la red irá cayendo. Y si hablamos de actuaciones policiales, hay que mencionar la gran operación impulsada por la Policia Postal de Venecia con la ayuda y coordinación de INTERPOL y Europol que se ha saldado, de momento con la detención de cerca de un centenar de personas supuestamente implicadas en una vasta red de pederastia. Se suma esta operación a la desarrollada hace unos días por miembros de la Guardia Civil que tuvo como primera consecuencia la detención de 19 personas en España y más de cuatrocientos sospechosos en trece países europeos e hispanoamericanos.

Aunque debemos sentirnos satisfechos por las actuaciones policiales, a cualquier persona de bien se le queda un regusto de amargura al comprobar la cantidad de enfermos/criminales que se mueven en el mundo de Internet. Me parece incomprensible que a alguien le pueda excitar sexualmente la imagen de un bebé y espero que sobre ellos caiga todo el peso de la ley, que por cierto debería ser aún más contundente de lo que es. Hay algunas cosas con las que no se debe permitir jugar y esta es una de ellas.

Parece que la primera denuncia de la trama española vino de un particular que llegó fortuitamente a una página de pederastia y rápidamente lo denunció a la Guardia Civil y eso me confirma que en manos de todos nosotros está participar en acabar con estas lacras. Hay algunas organizaciones que vigilan los contenidos de la Red y avisan a las fuerzas de seguridad en casos como estos, lo que facilita su trabajo.

Deberíamos seguir su ejemplo todos nosotros y cuando se reciba un correo con publicidad de este tipo o se llegue por azar a una página de esas características, denunciarlo inmediatamente. La sociedad civil tiene mucho que hacer y decir en este terreno, que no todo va a ser luchar por los derechos de los delicuentes.



tribera@divertinajes.com
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