29 de enero de 2005

Pasta móvil

Me han impresionado las cifras, lo reconozco. Según una noticia aparecida en el diario Expansión, las ventas de teléfonos móviles en 2004 alcanzaron la cifra de 15 millones y medio de unidades, algo que podría parecer descabellado si no se supiera que alrededor del 90 por ciento de ellos fueron aparatos que sustituyeron a otros más antiguos.

Hace tiempo que la base instalada de teléfonos móviles superó con creces a la de los teléfonos fijos y hoy en día casi todo el mundo tiene uno de estos chismes en su poder. Uno o varios, porque si me fijo en lo que hay en casa puedo contar hasta ocho aparatos en diferentes grados de funcionamiento y antigüedad. Todos los miembros de mi familia tienen un móvil y hay tres o cuatro teléfonos fuera de uso, alguno todavía en buenas condiciones.

¿Cómo es posible que exista tal profusión de estos aparatos? Es cierto que los teléfonos fijos abundan también, pero su expansión en los hogares guarda una proporción directa con las tomas de línea instaladas, de modo que suele haber entre 1 y 4 aparatos en las casas. Como los teléfonos llamados móviles –sería más adecuado hablar de celulares- son personales, cada miembro de la familia es un potencial poseedor de uno de estos ingenios. Si además se tiene un coche con instalación para teléfono, el número de unidades tiende a doblarse. Y, además, el móvil es como la ropa o los accesorios, define a su portador, por lo que todos queremos llevar uno que nos represente adecuadamente.

De este modo la mayor parte de los potenciales usuarios acaban por convertirse en usuarios en acto y casi todos tendemos a comprar maquinitas que mejoren las capacidades de la que ya tenemos o con un mejor diseño. No en vano las compañías dedican muchos esfuerzos a mejorar su apariencia y algunas han creado verdaderas joyas que rivalizan con los colgantes y collares.

Para este año las novedades de los fabricantes se centrarán en el diseño, la incorporación de mayores prestaciones (como un aumento en la resolución de las cámaras) y la creciente expansión de la tecnología UMTS.

Por otro lado, es relevante destacar la feroz competencia establecida entre las compañías operadoras, de modo que se ofrecen interesantes opciones si el usuario cambia de proveedor. En estas ofertas no faltan los móviles de última generación. Por esta razón, casi 800 millones de euros del total de 2.02o millones de facturación del sector fueron gastados en subvenciones. Es decir, las operadores se gastaron un dineral en atraer a los clientes de otras empresas por medio de la oferta de aparatos nuevos y también fueron numerosas las renovaciones por medio de los diferentes sistemas de puntos de las operadoras.

Además, las nuevas tecnologías que se van incorporando a los terminales motivan a los usuarios a cambiar de aparato. Más o menos la mitad de ellos incorporaban cámara de fotos y el 95 por ciento contaban con pantalla en color y capacidades multimedia. Los modelos clásicos en blanco y negro y sin posibilidad de enviar datos son ya una rareza.

Respecto a la competencia entre compañías, el año pasado marcó el descenso de la cuota de Telefónica Móviles por debajo del 50 por ciento y un sensible aumento de Vodafone que se desmarca de la tercera compañía, Amena. Ello augura una situación de gran competencia entre las dos primeras para el año que empezamos.

Por supuesto, los mensajes SMS seguirán siendo una forma de aumentar la facturación. En el momento actual podemos ver que tanto los medios de comunicación como oro tipo de empresas están prestando una gran atención a un forma de contactar con el cliente práctica y barata que además puede rendir jugosos ingresos económicos



tribera@divertinajes.com
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