|
Ni ataques a las web de SCO y Microsoft ni ganas de incordiar ni simple malicia. MyDoom, el virus
más extendido de los últimos tiempos no es un sencillo gusano,
sino una herramienta para recopilar direcciones de correo válidas
para la posterior realización de spam. O, al menos, eso dice la
empresa austriaca de seguridad informática Ikarus
Software.
Pues lo que nos faltaba. Primero se nos llena el ordenador de mensajes
sospechosos, luego se nos puede infectar y, cuando todo parece haber terminado
con la limpieza del disco duro, nos invade una plaga de mensajes basura.
La idea es que una vez que el virus se ha introducido en el ordenador
de la víctima se pone a enviar correos para infectar a otras máquinas
y, simultáneamente, envía nuestra dirección y las
de nuestros contactos a un receptor que las acumula en una base de datos
de direcciones válidas. Después, el desaprensivo creador
del virus (o quien le haya contratado) dispondrá de una herramienta
extraordinaria para la realización de envíos masivos.
La idea es sencilla, de esas que cuando la tiene otro decimos aquello
de “pues claro, si es evidente”, pero parece que
a nadie se le había ocurrido hasta el momento. Poner en conjunción
ambos conceptos (virus y spam) puede complicar mucho la comunicación
a través de la ya saturada Internet, además de producir
serias molestias a los usuarios.
A ello hay que sumar la decisión de SCO y Microsoft
de ofrecer una recompensa sustanciosa a quien ayude a capturar al responsable
del virus. La medida ha generado una fuerte polémica sobre su oportunidad,
ya que se argumenta que capturar a los delincuentes es tarea de la policía
y no de los particulares.
No han faltado tampoco las voces que denuncian que SCO
podría ser responsable de la creación del virus. Una afirmación
que resultaría bastante extraña al ser esta empresa la primera
en sufrir los daños de una característica de MyDoom
(un ataque de denegación de servicio DoS capaz, como se ha visto,
de hacer caer el servicdor de la compañía), si no fuera
porque mantiene un fuerte contencioso con la comunidad de usuarios de
Linux.
Bruce Perens, de la organización Open
Source, ha dicho que es muy posible que “SCO pretenda
presentarse como una victima ante la comunidad Linux,
cuando en realidad es el auténtico agresor, que no duda en autoinmolarse
con un virus”.
Suena a paranoia y todo el asunto, en conjunto, podría estar motivado
por la histeria que causa un problema del cual no se conoce la solución.
En cualquier caso, queridos amigos, MyDoom se ha convertido
en el peor virus de la historia (si nos fijamos en su extensión)
y ha dejado bien a las claras que los usuarios (incluso las poderosas
empresas) estamos sumidos en un estado de indefensión preocupante,
más aún si a los ataques clásicos se une otra clase
de delitos informático.