10 de enero de 2004

Gates contra Linux

Leo en la Red, no sin una cierta sorpresa, que Microsoft afirma que Windows es más barato que Linux. La sorpresa no viene por la afirmación en sí. Como en las campañas políticas (y de esto nos vamos a hartar los próximos dos meses), los contendientes en un mercado son libres de decir lo que quieran para vender sus productos. ¿No hubo una campaña publicitaria en la que se decía que es divertido conducir con un mono con una ballesta en el asiento del copiloto?

Lo que me sorprende es el desparpajo con que Microsoft realiza dicha afirmación. ¿Se acuerdan de su sistema operativo MS-DOS? En el mercado había un producto mejor y más barato llamado DR-DOS (luego Novell DOS) que fue eliminado de la competición mediante una serie de prácticas abusivas impedían a las empresas de hardware suministrarlo con sus productos.

Llegó luego Windows, que también tenía un competidor mejor, aunque quizá un poco más caro, el OS/2 de IBM que se suponía que esta empresa desarrollaba conjuntamente con los chicos de Bill Gates. Murió de inanición por culpa del gran genio del marketing, que no quería saber nada de él.

Una vez establecido su control sobre el sistema operativo que gestionaba los PC de casi todo el mundo, le tocó el turno a las aplicaciones (léase procesadores de texto, hojas de cálculo, bases de datos, …). Al principio estas resultaron “baratas” para los fabricantes. Si se comprometían a instalar DOS y Windows en sus máquinas, los fabricantes de ordenadores recibían gratuitamente un paquete de Word y Excel para ofrecer a sus clientes. Luego, con el dominio ya establecido la cosa cambió y lo gratis dejó de serlo.

Muchas empresas fueron absorbidas por la firma de Redmond o, sencillamente, vieron como la colaboración con vistas a un acuerdo estratégico se convirtió en el primer paso para ser despojadas de sus ideas y tecnologías. Con ello, la competencia se limitó en gran medida.

Vino más tarde el tema de Internet Explorer, que se acabó incluyendo en el sistema operativo para dejar fuera del mercado a empresas como Netscape que pretendían hacerse con una parte de este ofreciendo a los usuarios buenos productos.

En este momento, un porcentaje altísimo de los ordenadores personales de todo el mundo trabaja con los productos de Microsoft, pero William H. Gates III no está satisfecho. Su compañía no ha alcanzado la cuota de mercado que él desea, que no es otra que el 100 %.

Desde hace unos años, Gates tiene una espinita clavada en el corazón (como Albert Hammond). Esta espinita se llama Linux y es un sistema operativo libre que se va desarrollando poco a poco combinando los esfuerzos de miles de programadores de todo el mundo. Es decir, nadie tiene el control absoluto de su evolución y se distribuye de forma gratuita. La idiosincrasia de Gates, y por ende de su compañía, no le permite dejar sin castigo la afrenta que supone para él la simple existencia de Linux.

Para colmo de males, la idea de utilizar el software libre en administraciones, empresas e instituciones educativas va cuajando poco a poco en todo el mundo y su crecimiento hace que ya no sea un segmento marginal dentro del mercado global. El impulso que empresas como IBM están dando a estas soluciones aumenta la amenaza para la hegemonía de Microsoft.

Por eso hay que desplegar las mejores armas de la compañía para tratar de eliminar este nuevo reto. Y estas no son otras que las acciones de marketing, un campo en el que Gates ha demostrado repetidas veces ser el mejor del mundo. El primer paso ha sido afirmar que Linux es más caro para las empresas que Windows.

La guerra continua y las batallas serán más cruentas cada vez.

Dos cosas más relacionadas con el tema. La primera es la recomendación de que lean el libro El informe Microsoft de Wendy Goldman Rohm, publicado por Espasa; aunque un poco confuso a veces resulta muy revelador sobre la forma de trabajar de Gates. La segunda es que hagan una búsqueda en Google Imágenes sobre Bill Gates; los resultados le divertirán.


tribera@divertinajes.com
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