27 de febrero de 2007

Calumnias de la oposición

La oposición siempre recurre a los embustes en contra nuestra-, afirma Don Neme. Aunque no sea, como insinúan algunos, nuestro pariente de sangre, Don Neme recibe el respetuoso acatamiento del Clan por la firmeza de su liderazgo y la categoría de sus juicios.

Hoy nadie sabe a ciencia cierta cómo, cuándo y porqué llegó Don Neme a ser el Jefe de la Familia. La clave del secreto, si la tenían, se la llevaron los viejos al más allá. Él, a pesar de su piel y sus ojos, de su pelo y sus artes obscuras (lo que hace presumir algún origen negro o, por lo menos, pardo), ejerce un mando compacto e indiscutible.

-Pero se equivocan-, continúa el Jerarca sentado en la silla arzobispal desde la que preside efemérides, cenas, cumpleaños o la celebración del éxito de algún allegado. Enseguida condena agravios del pasado, reprende nombres que suenan a importancia, destila las virtudes del homenajeado o rememora hechos jubilosos.

Así congrega a la Estirpe en torno a los sucesos que la contrarían: la renuncia de la Prima Magnolia a su cargo de Tesorera Municipal, el llamamiento a juicio del Tío Javier por problemas en la Aduana, el curso que perdió Serguito en la Escuela de Jurisprudencia, la complicidad de algunos chicos nuestros en una trifulca de bar, los rumores, infundados, sobre las extravagancias privadas de algún familiar…nada queda sin la impugnación certera –y severa- de Don Neme.

-Se equivocan quienes intentan debilitarnos e insultan la Grandeza Familiar-, sostiene clamoroso Don Neme. Levanta la copa con agua (abstemio radical, sin embargo el Viejo permite y estimula en los demás miembros de la familia el consumo de sublimes licores) y hace el brindis adecuado a la ocasión.

La última fue, a pesar de todo, fecha complicada si las ha habido en estos tiempos espinosos y de tanto apuro para el apellido. Que Titina tuviese que dimitir del Segundo Gabinete debido a la algarabía desatada por las intervenciones de su hermano Joaquín en la Asamblea y las menciones sobre el desfalco en la Caja Cantonal por cuenta del Cuñado Martínez para costear la pretendida designación de Romelia como Delegada Principal junto con el laudo ex-propiatorio de Hacienda contra los intereses de Casa Echandía en Valle Adentro, para no hablar de las medidas cautelares del Tribunal Superior Aduanero por lo del Tío Javier; todo casi en la misma semana, llevó a algunos parientes a pensar en el Juicio Final.

Por fortuna, esas intrigas (y otras que la mayoría desconocía pero que se fraguaban a nuestras espaldas) sirvieron de acopio a Don Neme quien, con su proverbial vehemencia, enfrentó las retorcidas intenciones de los enemigos en la última reunión familiar.

-Como siempre lo hace, hoy de nuevo la oposición recurre al ultraje para intentar minar la solidez de nuestras posiciones y socavar la raigambre patriótica de nuestros desvelos (entre más fuerte la acción enemiga, más efusivo en adjetivos el discurso del Patriarca), increpó Don Neme.

-Pero, prosiguió, aquí nos mantendremos enhiestos cual lo hicieron los Antepasados cuyo apellido nos ufanamos en llevar con legitima altivez y limpio orgullo. Es la hora de rodear a quienes padecen en primera fila el acecho de los adversarios y la indolencia de una sociedad que condena la dignidad y premia la mezquindad, como que me llamo Don Neme, no transigiré en los Principios ni permitiré mácula alguna sobre nuestros blasones.
 
Enseguida se levantó de la silla. En su derecha la copa (en esta oportunidad, comprensible por las circunstancias, casi llena de brandy y no de agua) tembló con levedad.

De pie alrededor de la extensa mesa familiar todas y todos hicimos lo propio. Un par de asientos y algunos veteranos trastrabillaron por la emoción del momento. Sollozos contenidos, cautos carraspeos, siseos de apoyo y murmullos de hostilidad contra los rivales invisibles y cobardes que siguen tercamente levantando calumnias contra la Familia.



cgcuevas@divertinajes.com
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