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12 de septiembre de 2006
Somos el único país
El giro gramático “un riguroso control Y permanente…” causó, como es apenas natural en un auditorio culto, profundas discrepancias. ¿Es correcto intercalar el sujeto (en este caso control), entre 2 adjetivos calificativos como riguroso y permanente? Conciencias más preclaras El Secretario de la Conferencia Episcopal abrió el debate al señalar, en su condición de Miembro de Número de la Academia de la Lengua, que en sólo 4 palabras había 2 errores garrafales pues la norma enseña que el adjetivo debe ir detrás del sujeto al que conceptúa y, por otra parte, recomienda no abusar de los calificativos. La réplica del Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología no se hizo esperar. Asegurado en una prolija disertación que le preparó su gabinete de comunicaciones y relaciones públicas externas, mostró las inconsistencias del Secretario de la Conferencia Episcopal y respaldó las palabras de su colega “no sólo por compartir la misma militancia partidista y las duras tareas de gobierno que nos ha encomendado la voluntad popular sino, por razones de mucha más valía: las de preservar la pureza del idioma”. No podía faltar la intervención del Vocero de la Oposición. Pero su presencia en el congreso de partidos amarillos que se reúne en una isla del Caribe (Bahamas o algo así), le impidió participar en directo. Aprovechó, sin embargo, la llamada del Noticiero de la Mañana para apoyar la posición del Prelado y advertir que “2 errores sobre 4 palabras es un indicador que debe preocupar a las conciencias más preclaras de la Nación pues arrojan un manto de duda sobre la imagen del País en el escenario Intern…”. La estática, lejana, impidió seguir sus palabras. Legitimas posiciones
Unos y otros buscan respaldo entre los transportadores, las enfermeras flagelantes, el club de jóvenes golfistas y polistas del norte, el frente informático pro Gates y otros gremios no menos destacados. “Por esa vía corremos el riesgo inminente de la división nacional. De ahí que nuestro llamamiento a la sensatez deba entenderse como una búsqueda de consenso por parte de quienes participan en esta confrontación sin que por ello deban los contrincantes abandonar sus legítimas posiciones”, dictaminó el editorial del Primer Diario (que algunos proponen llamar en adelante el Diario Primero). Esa misma tarde respondió el Magazín Vespertino que el agravamiento de la situación demandaba una rectificación pública del Ministro de la Defensa en los términos propuestos por la Academia de la Lengua (cuya declaración a favor de su secretario fue, al decir de la Asociación de Protocolos, excesiva en ciertos puntos), a fin de plantear una Mesa de Diálogo que pusiera rápidamente fin a la pugna. Los límites de la democracia
De ahí que en el asunto tomen partido los sindicatos, las ligas campesinas, los líderes barriales, las juntas municipales, las feministas y el 3er género, los actores y actrices y los maestros de escuela. La solidez del sistema democrático se comprueba en la libertad con que cada quien participa en defensa de su punto de vista, si lo tiene, o en contra de los demás, si no lo tiene. Claro que la democracia se pone sus propios límites. Por eso,
a quienes han incurrido en desafueros y actos vandálicos, las Fuerzas
Armadas tienen el deber imperioso de reprimirlos, sin pararse en supuestas
consideraciones acerca de una improbable extralimitación de funciones.
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