24 de octubre de 2005

Precipitada alocución

(Extracto del acta del juicio, que nunca se pudo realizar, por los delitos de cohecho, falsedad en documento público, malversación de fondos y otros. Acusado: ****)

Falso de toda falsedad, Señores. Nada más lejano de la verdad que esa nefanda acusación, protervo señalamiento y malévola imputación que se me hace. ¿Corrupto yo? ¿Acciones ilícitas las mías? ¿Carente de moral?

Bueno. Voy a calmarme pese a que mi indignación no tiene límite. Con razón.

Para empezar les digo, Caballeros: (silencio)

… tengo moral y mucha. Hay quienes dicen –y no hay por qué no creerles–, que las dimensiones de mi moral dan para dos de las vulgares. ¿Qué hay de malo en tener una y grande en vez de dos sencillas y por el mismo precio?

Y como quiera que mis actuaciones en lo público y lo privado, en lo material y lo espiritual, en lo afectivo y lo sensitivo, en el día y en la noche, en el trabajo y en el descanso se rigen sostengo, por esa moral a la que aludí (No eludí, valga la aclaración), anteriormente, pues, sencillamente no hay lugar para ninguna ilicitud ni como quiera que se llame la incurrencia (sic) en hechos indebidos o indelicados.

Honorables:

Nadie que me conozca un poco más allá de lo que rumoran mis detractores que los tengo, es cierto pues no soy monedita de oro para caerles bien a todos y es sabido que el éxito cuando viene regido por una moral como la que aludí (no eludí, repito), mis detractores, (chiflidos entre el público) digo, puede afirmar -a menos que se trate de un loco que desvaríe o de un psicópata que también los hay-, que he incurrido en acción ilícita o inmoral de ningún tipo o condición. ¡ Vaya ocurrencia! ¿Yo?

En consecuencia no ha habido (o ¿“a habido”? Hasta las incorrecciones ortográficas son motivo de mi repudio. Lo siento) en el pasado ni hay en el presente y menos habrá en el futuro falta venial siquiera que se me pueda enrostrar como si se tratase (o ¿“se tratara”? Otra duda, en este caso gramatical que para el caso es lo mismo que una falta ortográfica o algo peor), de una conducta punible.

Por esos motivos, razón o circunstancia (silencio)

Ilustres Miembros:

El uso del término “corrupto” me parece francamente inaceptable y temerario toda vez que supera con amplitud la ponderación, la ecuanimidad, el rigor y la prudencia que aconsejan los moralistas y doctores tratadistas como método encomiable a fin de no exacerbar sin necesidad los ánimos ni despertar la justa cólera de los justos cuando se les agravia sin motivo (¿o motibo?).

Por que la precitada locución es, cuando menos precipitada alocución (No. Lejos de mi intención querer jugar con las palabras y menos en un evento de esta índole. (Risas entre el público). Precitada locución y precipitada alocución: Pues sí. Hay que admitirlo. Parece un chascarrillo pero, bien visto, no lo es. Sí, Señor. No, Señor…



cgcuevas@divertinajes.com
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