7 de abril de 2005

Como por arte de mafia

Bajo el mando de Álvarito Rugeles se mueve el llamado "Grupo de Acción Reversible". Álvarito, pese a ser el menos veterano es, sin embargo, líder indiscutible de las hazañas del ya célebre GAR.

Primero supo ganarse el cariño del achacoso Don Julio Mendieta Torres cuando éste era director del Centro Exportador y, luego, el de su hijo Julián cuando ocupó la alcaldía.

Más tarde, mediante una hábil combinación de halagos y trapisondas tejidas en los campos de golf, fue armando su equipo del que ahora forman parte tres o cuatro jóvenes abogados de formación jesuítica comandados por Rosaura Muñoz una hábil tramitadora, el periodista Rigo Cerel, Roberto Patiño, financista sagaz y el parsimonioso ingeniero Ramón Escrucería.

La denominación de "GAR" no proviene de ninguna decisión oficial, si no que es fruto del sarcasmo de sus detractores, quienes observan absortos y envidiosos, los avances del grupo.

Depredar el erario

En todas partes, Álvarito y su séquito constituyen una temible caterva depredadora de erarios. El líder, de baja estatura, delgado, sin mentón y siempre de pulcra corbata; ocupa ahora nada menos que la presidencia de la principal aseguradora del Estado (después de haber contribuido a la inopia de la Dulce Compañía), y desde allí, extiende sus tentáculos hasta un vice-ministerio del ramo, tres cuartos de superintendencia y seis agencias regionales.

No bien es designado Álvarito en el cargo de sus apetencias, instala a Rosaura como supervisora de contratación con poderes omnímodos para hacer y deshacer lo que su tortuoso entendimiento dicta: todo nombramiento, compra, arrendamiento u operación que toque, así sea de sesgo, el presupuesto, en adelante será revisado, modificado, aprobado y resuelto exclusivamente con el visto bueno de Rosaura.

Roberto Patiño, enjundioso economista se encargará de los ajustes inmediatos para que las cosas fluyan cómo y hacia dónde deben fluir: impone condiciones onerosas a los proveedores que se resistan a colaborar, facilita los pagos a los viejos amigos, maneja las comisiones y estipendios con la pericia de un corredor de Wall Street y la diplomacia de un camionero de Ohio esto, se dice, por su fervorosa inclinación hacia los modelos gringos, a los modelos de negocios y a los otros.
Realidades concretas

Al abrigo de toda sospecha, el ingeniero Escrucería trenza proyectos que jamás se concretan, diseña programas que nunca concluyen, formula planes con cuantiosas inversiones que se evaporan en la nada aunque él asegura ser sólo un hombre de realidades concretas.

Caso contrario al de Rigo Cerel, taimado y oportunista que hace algunos años salió de la redacción de un periódico provincial a cargar el maletín, los palos de golf y los sórdidos secretos a Álvarito gracias a sus bufonerías y a la destreza para cerrar las cortinas de humo, prender las luces del escenario y presentar al público, señoras y señores, ladys and gentleman, el sorprendente espectáculo de un admirable ejecutivo que ejecuta, en efecto, como por arte de mafia, increíbles acrobacias y siempre cae parado, bien parado, mejor parado de lo que estaba antes, sin que un solo pelo de su engominado cabello se levante y gracias a la pericia técnica del equipo que lo respalda.

Pasar por alto

Por que, como repite Álvarito Rugeles en los discursos a que se ve obligado en las frecuentes cenas, celebraciones, convites, homenajes y eventos que demandan su presencia, los avances que registramos en este período, corto pero fecundo, son resultado ante todo del trabajo en equipo, de la entrega y devoción de un grupo ejemplar de, permítaseme la expresión, auténticos amigos más que colaboradores subalternos. ¡Cómo pasar por alto en este momento la abnegación sincera, la entrega desinteresada, la acción fecunda de mi grupo directivo!

Lo que se pasa por alto es lo que está en el fondo, muy en el fondo, de sus cuentas…bancarias.



cgcuevas@divertinajes.com
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