12 de marzo de 2005

Qué quiso decir que dijo

Otra vez debo ocuparme de las actas del Comité Directivo. Tarea oscura e ingrata si las hay. Por fortuna cuento con Doña Clorinda aunque, en verdad, sería más correcto decir que ella cuenta conmigo.

Precisamente fue la Matrona quien me notificó el retorno a la misma actividad que tuve bajo mi responsabilidad durante cerca de once años y tres meses hasta cuando, hace un año y quince días, sin saber porqué, fui relevado de esa función.

En este aspecto debo decir que las cosas no han cambiado un ápice. Alguien, al mando de Doña Clorinda, se encarga de recopilar las grabaciones de lo que dicen los asistentes y de trascribirlas en hojas de papel borrador que enseguida llegan para que yo efectúe los ajustes correspondientes.

Debo corregirme. Escribí “tarea oscura e ingrata”, en el primer renglón, cuando, en efecto, debería haber escrito otros adjetivos. Tarea delicada y cuidadosa pues se trata, nada más y nada menos, que de verter correctamente los profundos juicios y conceptos que emiten los integrantes del máximo órgano de dirección de la Dulce Compañía.

Merecido rapapolvo

Aunque los conozco de vista, jamás he tenido el privilegio de tratar a ninguno de ellos personalmente. Desconozco hasta el tono de sus voces, pues nunca he cruzado palabras con alguno y las grabaciones no están a mí alcance. Las resguarda con particular celo Doña Clorinda en un lugar desconocido e inaccesible de su inmenso reino: la imponente antesala de la Presidencia.

Lejos de mí incurrir en la osadía de pedir que me permita escuchar siquiera un fragmento para establecer la verosimilitud de un término. La única vez que lo intenté recibí una dura reprimenda, dura pese al tono susurrante que usó la Matrona en el merecido rapapolvo.

También ignoro la identidad de la persona encargada de adelantar la primera grabación aunque tengo serios indicios de que podría tratarse de la propia Doña Clorinda.

Ella sí que conoce, hasta en las minucias, a los Directivos. No sólo por el tiempo que lleva en su cargo (hay quienes afirman que lo ocupa desde la fundación, pero eso no pasa de ser una conseja nefanda, por cuanto ya estamos preparando las bodas de Platino de la Dulce Compañía y no es creíble que la Matrona haya entrado a trabajar desde que era casi una niña); sino porque, en cumplimiento de sus funciones, sabe dónde están y qué hacen a cada minuto. Qué comen, con quién andan.

Como una sentencia

Pero mi desconocimiento de las que -en sentido técnico-, podría denominar “fuentes primarias” evidentemente significa que muchas veces quedo a oscuras cuando trato de descifrar un concepto emitido por alguno de ellos. No es, como se observará, cosa de ir por ahí como si fuese un reportero, haciendo preguntas a bocajarro del tipo: “¿Qué es lo que Usted quiso decir cuando dijo…?

Tampoco es para desmandarme en invenciones. Cautela. Apego irrestricto a las inefables leyes de la gramática y la retórica. Nada de alusiones sin el debido fundamento. Concreción y corrección. Toda frase debe ser categórica y perfecta. Como una sentencia.

Tal vez por esas circunstancias podría considerarse una tarea ingrata, pues no cabe esperar que nadie atribuya a mi modesta persona, la autoría de algunos lemas afortunados y que han hecho carrera, inclusive, entre los responsables de las actividades comerciales y de propaganda o publicidad, como se las denomina últimamente.

Sería encomiable

Sólo un largo y diestro ejercicio del lenguaje escrito, la lectura frecuente de los clásicos y el severo dominio de tentaciones literarias me permite cumplir a satisfacción con tan delicado encargo.

Tengo presentes, además, las políticas vigentes de la Compañía, los sutiles cambios de la cultura organizacional, el cumplimiento estricto de las normas del Derecho, en especial del Mercantil que nos rige; por cuanto es sabido que las Actas del Comité Directivo constituyen materia probatoria en caso de querella o de litigio.

Por todas esas circunstancias sería encomiable que, al tiempo con la reasignación de esta función, se me despejara de otras actividades que me han ido sumando con el transcurrir de los años y que aminoran mi propósito de adelantar un glosario de términos de uso frecuente en la Institución, junto con un Manual de corrección idiomática, orientado ambos a mejorar el lenguaje y la comunicación verbal y escrita pues está visto que debemos mejorar en esos aspectos con el fin de impedir que cundan prácticas inadecuadas en nuestra organización.





cgcuevas@divertinajes.com
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