10 de diciembre de 2004

Somos todos unos idiotas

Para muchos de los demás los demás somos unos idiotas, fáciles de engañar con la oferta del paraíso, las rebajas de diciembre, la derrota de los infieles y el sueño americano.

Y como tal, nos tratan. No es sino ver, por ejemplo, las instrucciones que acompañan, por lo general en varios idiomas, los electrodomésticos y equipos digitales. Por algo nos recuerdan el catecismo de Astete y los programas electorales aunque estos son, sin duda, inventos anteriores.

Al final -y dado que todos hemos tenido alguna frustración al respecto-resultamos siendo en efecto, tontos. No del todo, ni por tiempo completo, pero sí en algunas ocasiones, que vienen con abrigo de visita inevitable.

Corte inteligente de cebollas

El manejo de la picadora de alimentos made in Corea de última generación, sellada, prácticamente inexpugnable en su levedad de plástico transparente y cuchillas que trozan a velocidad sónica (al tiempo que muele las cebollas, arma un escándalo de cien metros a la redonda), podría requerir la intervención de varios expertos si nos atenemos al cuadernillo en mención.

Con gráficos de cartilla de primeras letras (el dedo gordezuelo sobre las letras mi-mama-me-mi-ma debajo del dibujo coloreado, en el que una mujer absolutamente indefinida, arrulla un bebe que no se le parece pero debe ser, por fuerza de la reiteración, fruto de sus entrañas aunque ¡cómo se ha puesto de flaca tan pronto!), “introduzca el botón inicializador (BI) en el enchufe (E), cuidando que la parte infero-posterior (PIP), más gruesa, concuerde con la abertura más ancha (A+A).

Los “ajás” boquiabiertos con que asentimos al descubrir que el Botón Inicializador impreso es el BI que, efectivamente, trae nuestro aparato donde siempre vienen los BI: justo en el lugar donde se prenden luego, claro está, de haberlo enchufado donde podamos, entre los tiestos de la noche anterior y las cebollas mismas que nos disponemos a cortar de forma inteligente en vez del antiguo estilo, que tantas lágrimas produjo.

Contabilidad de virtudes y pecados

Mucho tiempo después se supo que no por coincidencia coincide el número de apóstoles con el de los meses del año, así como tampoco es casual que a los siete pecados capitales se les enfrenten otros tantos dones del espíritu y a los tres enemigos del hombre tres virtudes teologales las que, sumadas a las cuatro cardinales (una por cada elemento y punto cardinal), da siete que es el mismo número de brazos de la lámpara del templo y de los días de la semana.

Se trata de un recurso pedagógico-matemático-nemotécnico cuyas raíces se encuentran en nadie menos que Pitágoras, hombre de Dios aunque pagano.

De él Aristóteles (y luego muchos entre los que se cuentan los santos doctores, el mismísimo Leonardo Da Vinci y el inefable padre Gaspar Astete), en busca de las proporciones de la perfección, dieron con esas aritméticas para permitirnos a los idiotas entender con simpleza lo que debemos saber y cumplir para alcanzar la salvación: el que peca y reza en ese orden empata, queda en el limbo.

Para que entiendan los burros

De forma igualmente elemental se presenta a nuestra ingenua consideración, el quehacer para llegar a la felicidad terrena y popular: luego del diagnóstico sintético (confrontar “La política del partido frente a los 8 aspectos críticos de la situación actual”), analizaremos las “16 tesis de organización y acción”, y enumeraremos las “32 líneas para el triunfo electoral”.

Todo lo cual nos será dado a conocer en una sesión de 64 minutos, cronometrados por la secretaria de propaganda local. Eso hasta un burro lo entiende, como lo explican las largas filas el día de elecciones que dan cumplimiento a una de las 2.560 directivas emanadas para efectos de este propósito que nos encamina al progreso, la justicia y el bienestar social.

Y así, vamos por la vida portándonos como inútiles, incapaces de entender (y menos de respaldar), los esfuerzos que otros hacen para aliviarnos el tedio del mediodía, la tentación de la carne y otros asuntos de suprema inteligencia.



cgcuevas@divertinajes.com
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