5 de noviembre de 2004

Ritmo lento para lontano

En estos tiempos veloces la velocidad es, para muchos, lenta. Lo que lesiona, por paradoja, a los más apresurados: aquellos que quieren salir, pronto, del fondo de la olla, de los suburbios lánguidos como una solterona cuando el jueves al anochecer siente el paso raudo de su hora por la acera de enfrente y además contorneándose para llegar a un baile de improviso.

Injusticias en el reparto de los ritmos que da premura a quien todo lo tiene en abundancia y parsimonia a quienes algo quisieran recibir de la vida antes de que la guadaña corte el hilo, por lo general más delgado y breve para estos que para aquellos.

Los reyes visten despacio

De ahí que sea de reyes el vístame despacio que estoy de afán y además mentiroso pues cuándo se ha visto a monarca esperando a sus invitados o haciendo antesala a un ministro.

Por el contrario, detrás del soberano se agitan tanto los encumbrados cortesanos como los anónimos trabajadores de las fronteras de allende el mar que debemos descuajarnos desde antes de que salga el sol a correr sin minuto para el respiro detrás del pan de cada día y la porción correspondiente para mantener, precisamente, a los gobernantes en su sosegado goce.

Gustosos los esperamos

Quiera un viajero venir por aquí, por estas tierras del sur, a pasearse y nada más haga una seña que enseguida nos encargamos de tramitar en un minuto la documentación requerida (mínima y, en todo caso, impuesta por ordenanzas de tráfico internacional que si por nosotros fuera… nada más que su voluntad de visitarnos hace falta) y en un rato ya está aquí.

Horarios extendidos trato privilegiado no se apresure muelles salas de espera en los muelles aéreos marítimos y terrestres a su disposición con licores pasa-bocas esmerada atención criado de chaleco y corbatín exención de impuestos ubicación preferencial el gusto es nuestro placer atenderlo.

Con suficiente antelación

Pero, ¿De aquí para allá? Inicie los trámites con, por lo menos, un año de anterioridad. Al momento de reservar su pasaje, recuerde solicitar las 3 páginas de requisitos doble cara en el consulado del potencial país anfitrión e inicie de inmediato las diligencias indicadas.

Partida civil y en lo posible eclesiástica de nacimiento exámenes de sangre orina y excrementos vacunas seguros médicos cuentas bancarias declaración de renta recibos de pago de impuestos antecedentes judiciales justificación de ingresos laborales y extra-laborales de no más de 3 meses de antigüedad aún a sabiendas que la idea si se persiste en ella es viajar dentro de 10 meses que 2 ya se han invertido en las antes citadas cuestiones.

Civilización veloz

Lleno ya el formulario en original y 3 copias con su fotografía de perfil y de frente sobre fondo azul y tamaño exacto de 356 por 425 milímetros y efectuada la consignación correspondiente en el Ídem Bank entréguese la solicitud de visa tratando de coincidir en el día exacto entre 6 y 4 meses antes de la fecha soñada para que pueda en valija diplomática ir a Viena creo que es donde verificará la Interpol y los delegados de los países unidos si usted tercermundista irremediable pobre de solemnidad e irónicamente viajero desde las tierras del cóndor que no se entierra todos los días merece el sello que le permita por fin conocer en directo la cuna de la civilización occidental cristiana y veloz.

Pero, si de lo que se trata no es de hacer turismo, con tan poco dinero, si no de estudios, negocios o salud; no crea que las cosas mejoren.

¿Motivo del viaje?

Peor. Tienden a ser peor. Lo juro. Todo sudaca que exponga como necesidad de viaje ira estudiar merece ser considerado como invasor potencial, inmigrante ilegal, huésped solapado que después no querrá regresarse jamás a la patria de la que nunca debió partir.

Nada buenos deben ser los tratos que se traen (o llevan) entre manos estos mestizos de piel cobriza, rasgos indígenas, cabello oscuro y fiera alegría como son, además, amigos de las fiestas, lentos para el trabajo, ociosos... muy rarito que ahora se muestren tan apresurados por obtener la visa. ¡Quién sabe que se traen entre manos!

Prudencia es buena consejera y aconseja que la respuesta sea parsimoniosa, que nos andemos despacio. Vuelva después, con calma y aguante que el que anda piano va lontano, muy piano muy lontano.



cgcuevas@divertinajes.com
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