25 de junio de 2004

Manual de uso del tiempo

El próximo martes debe estar listo el Manual de Procedimiento UR-T2 conforme la orden perentoria de la coordinadora. Y dale de nuevo.

Media tarde se nos fue en ajustar las agendas y aún así debemos reunirnos el sábado si queremos tenerlo a tiempo. O lo acabamos o nos acaba: esa es la cuestión.

El UR-T2, como se le conoce comúnmente es –para quienes aún no lo sepan-, componente esencial del programa ejecutivo de suministro aleatorio que, a su vez, define los términos de la estrategia de márgenes de rentabilidad operacional. Como quien dice: la guindilla del pastel. Si no funciona algunos podemos ir pensando en buscar la puerta de salida. Así de sencillo.

Nada menos que la certificación de calidad, que requiere la gerencia de planeación para cumplir la meta establecida en el comité financiero desde hace 8 meses, depende del dichoso Manual.

—Si es así, ¿cómo es que aún no tienen el UR-T2? —Preguntarán algunos. De hecho, fue lo que dijo la coordinadora en la primera reunión después de su llegada.

Manolito Lasprilla, líder del equipo, es decir de nosotros 7, le explicó de manera tajante y clara: la demora en contratar un especialista externo retrasó el inicio del proyecto. Como es de suponer, eso afectó el cronograma y, por consiguiente, difirió la fase de acuerdos preliminares indispensables si, como reclaman las directrices al respecto, vamos a ser consecuentes con la metodología participativa.

Por que, aunque parezca cosa de poca monta, lo fundamental está en que la elaboración del Manual debe recoger los aportes de todos los miembros y miembras del equipo responsable. Lo contrario no garantiza un buen resultado final y, en todo caso ¿Para qué estamos aquí?

—Entiendo, prosiguió la coordinadora. Ante eso, yo misma debo empezar por analizar los detalles pues, como ustedes supondrán, necesito compenetrarme con esta nueva responsabilidad.

En eso se nos fueron otras 3 reuniones. La coordinadora, que es abogada administrativista y sabe mucho de contratación (pero no tenía ni la más remota idea de procedimientos logísticos aunque ahora sí tiene ideas muchas ideas, cientos de ideas como que le dimos cuerda a su maquinita de producción de ideas y ahora no sabemos qué hacer para parar esa inundación de frases, notas, citaciones, resaltados, solicitudes de conceptos, memos, correos, llamadas, revisiones, subrayados…), la coordinadora, digo, alargó inopinadamente los plazos.

Claro que nadie va a ser tan estúpido de decírselo en la cara, pero hasta en la Sección de Tácticas Dilatorias ya se sabe que estamos trancados en buena medida por culpa de la dichosa doctorcita vinculada con el auspicio nada menos que del Consejero Sarria como quien dice la diestra de la corte celestial.

Mi parecer, en lo personal y sin que esto implique una crítica a mis compañeras y compañeros sino todo lo contrario, es que el asunto podría resolver con cierta facilidad: con las últimas revisiones a los acuerdos preliminares podríamos dar por concluida hasta la fase 3. Bastaría, simplemente, denominar dicho documento “Bases técnicas del Manual de procedimiento UR-T2” y asunto despachado.

Evidentemente, eso requiere la aprobación por consenso de todo el equipo involucrado. Y ahí viene otro problema: si a alguien se le ocurre proponer una glosa que no cuente con el aval de la mayoría, tiene derecho a dejarla como moción de minoría, lo cual resta méritos al criterio eminentemente colectivo que debe impregnar el Manual.

Sopesadas las diversas posiciones veo difícil coger ese atajo no por mí, ni por Lasprilla, ni siquiera por la ingeniera Martha Eugenia que tan renuente es a las generalizaciones. Pero sólo somos 3 contra 4 y un voto neutro, el de la coordinadora que en estos casos recurre a su objetividad para no tener que decidir a favor o en contra ni lo contrario.

—¿Porqué insistes en creer que los demás no aprobarían tu propuesta? —me preguntó un vecino.
—Yo me conozco mi gente. Hay quienes en el fondo quieren que no salga el Manual.
—¡Imposible! Todo el equipo sería el primer lesionado.
—No creas. Hay otros intereses de fondo ¿Cómo explicarlo?

Creo que a ustedes, que no saben nada y no conocen a nadie de la Dulce Compañía, les puedo hablar con franqueza y claramente, sin términos enredados ni cautela política: el tal manual lo que busca es reducir el pago de trabajo en tiempo extra. Mejor dicho, que nosotros mismos nos pongamos la soga al cuello comprometiéndonos, por escrito, a producir más en la jornada normal. Y si se necesita trabajar más tiempo que lo hagamos gratis. Eso es lo que significa el tal UR-T2: “Uso Restringido del Tiempo”.

—Está claro, amigo. Pero, el 2 ¿qué significa?
—No tengo ni puta idea.



cgcuevas@divertinajes.com
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