15 de septiembre de 2003

Introducción al Breve Curso de Economía Tropical (II)

Hace una semana dejamos a Lunardo y sus vaivenes recogiendo las langostas en casa de Engracia y a su marido durmiendo la siesta antes del almuerzo (como debe ser, después vendrá la otra).

Por entre los hemisferios de la pepa del mango han aparecido, en este lapso, dos hojas de un verde arrogante. De seguir así, en unas cuantas semanas la hamaca tropezará con un arbusto cuando se hamaquee Pedro Fermín en sus sueños. Es más fácil arrancar desde temprano la mata que tener que desanudar después el chinchorro de ambos lados y buscarle un nuevo sitio.

Esa exhuberancia es la que nos concede las desgracias y las alegrías, afirma “el mate Zavala” pues aquí las jornadas agrícolas empiezan por limpiar del terreno los frutos que, sin solicitud previa, la tierra ofrece. El tiempo no se mide por jornadas para sembrar y jornadas para cosechar sino que por instinto se recoge y se baila al mismo tiempo que las semillas se arrancan para que sus emanaciones no nos traguen.

Podríamos creer que cuando, con las últimas cumbias y guarachas Pedro Fermín se desprende del abrazo de su mujer hacia las 4 de la mañana, lo hace impulsado por el llamado del trabajo. Es pescador, no lo olvidemos, de langostas. Pero él lo ve –las raras veces que opta por perder el tiempo en esos pensamiento inútiles-, de modo muy distinto.

Se levanta por que quiere despejar la mirada sobre la bahía mientras va en la canoa, saludar a los compadres con los que estuvo en rumba hasta hace un par de horas, como si llevara años sin encontrarlos, aligerar los músculos nadando hacia las profundidades y ejercitar las caricias sobre la coraza naranja de las langostas. Coge unas cuantas, nunca las cuenta, las que su capricho le señale con el índice de su apetencia y luego las echa a la canasta –sin tapa pues son “langostas asesoras”-, mientras se traga a bocanadas el azul claro con que despunta el amanecer en pleno Caribe, frente a las costas del Parque Tayrona.

Anoche, con la voz en paralelo a la de doña Celia Cruz que en paz descanse, en lo de Braulio que ofrecía, como de costumbre, sus buenas botellas de Buchana’s enviadas por su sobrino contrabandista de Maicao, nos dio por recordar al “mate Zavala” y sus hermosas teorías que explican el mundo sin pretender hacerle mal a nadie sino solo evitar que nos rompan el alma con propuestas delirantes que ni hemos pedido, ni nos interesan ni aquí corresponden.

Es obvio que la alusión va para Mr. Hugg Stairs quien vino hace unos años enviado y pagado por una fundación bajo cuya apariencia filantrópica se escondía un proyecto empresarial fascista.

Rotundo y sebáceo, sudoroso y con ojos de serpiente mezquina, el gordo Hugg se dedicó a aleccionar sobre la productividad y la competitividad, la mejor manera de producir y elaborar planes estratégicos de desarrollo integral tendientes a establecer las bases de una consolidación que permita el incremento de los valores incidentes al tiempo que otorga viabilidad a los márgenes de rendimiento operacional claro con instrumentos participativos afinados sobre criterios direccionales abiertos de modo que las bases tengan una real ingerencia a través de la comunicación de doble vía tanto en la elaboración de las estrategias como en su misma ejecución y, para ponerlo en claro pues noto que ya me van entendiendo, si en vez de una canasta de langostas cogidas al capricho usted señor selecciona las más aptas y satisfactorias para el consumo en nichos de mercado previamente analizados con técnicas idóneas de mercadeo de alto perfil y llena tres canastas y las lleva usted mismo atendiendo no solo las oscilaciones sino las variables de costo sobre beneficio obtendrá en poco tiempo los insumos de capital suficientes para ampliar la infraestructura de modo que ya no tendrá una chalupa pequeña sino póngale usted una flotilla de embarcaciones y un puerto de descargue y una bodega suficiente con patio para los camiones y reservas de combustible y la publicidad claro y el servicio al cliente pues allí radican las ventajas competitivas pero sobre todo una capacidad gerencial que es muy difícil adquirir así como al natural por lo que la fundación de cerámicas Aureola que preside nada más y nada menos que el venerable Don Gabriel Galván ofrece sin ningún costo la asesoría gratuita que incluye tanto la enseñanza como el diseño, elaboración y puesta en marcha con mi conducción que no en vano soy y he sido consejero del más alto (y grueso, comenta por lo bajo Braulio que ha escuchado toda la infinita disertación sin pestañear una solo vez pues siempre ha tenido los ojos cerrados sobre la camisa abierta) nivel en empresas y ministerios para no ir más lejos, ejemplos de reducción de costos vía reducción de la nómina e incremento espectacular de los rendimientos y los índices de ganancia (con lo que el gordo se llenó con eso, vuelve a comentar Braulio y sus compadres asienten con gestos y gruñidos apenas audibles. Y tiene toda la razón).

Abre los brazos, se levanta las calzonarias rojas, limpia el sudor que le inunda los ojitos de serpiente tacaña, circulo que se mueve dentro de su propia redondez, el gordo Hugg invita a preguntar:

- Ajá, monpa. Y todo eso ¿Para qué?
- Para ganar dinero
- Y ¿qué hago con el dinero?
- Financiar el crecimiento
- Y ¿Qué produce el crecimiento?
- Pues...mucho más dinero
- Pero ¿ de qué me sirve toda esa plata
- Pues cuando tenga suficiente, podrá adquirir un predio en una playa apartada, un yate, salir de pesca, disfrutar de la compañía de sus amigos sin preocuparse por el futuro. Estar con su mujer. Gozar de la vida.
- No jooodaa! compadre si todo eso y mucho más ya aquí tenemos, sin tanta palabrería, sin ningún esfuerzo y gratis. ¿Acaso nos creíste pendejos? Gordo huevón!

Hugg tuvo que salir disparado. Con su mofletes encarnados por el sol y la vergüenza. Con las nalgas adiposas balanceándose como un mapamundi desinflado y su bigotito hitleriano igual a sus ideas cansinas y a sus retruécanos de ilusoria sabiduría.

Por aquí no se le ha vuelto a ver. Hace poco un pescador que pasó por Nicaragua rumbo a la isla de San Andrés afirmó habérselo topado en Managua como principal consejero de un compañía gringa de telefonía móvil, cuyo principal ejecutivo en la zona le rinde tal pleitesía que nos llevó a recordar aquella californiana frente al gurú hindú.




cgcuevas@divertinajes.com
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