7 de noviembre de 2007

Qué caro está todo

Leo en la prensa que el pollo y la leche han subido un 18% desde principios de año. Excepto algunos alimentos humildes y buena gente como las cebollas, las manzanas o las anchoas, todos los demás se han apuntado al carro del encarecimiento: tomates, huevos, acelgas (¿qué se habrán creído las acelgas que son? ¿caviar?), naranjas. Al final no vamos a poder comer.

—A mí no me molesta que suban las acelgas. Es una excusa perfecta para no comerlas.
—¿No las comes porque son caras?
—No. No las como porque no me gustan pero, si encima son caras, que las coma Rita.

Pasando del punto de vista egoísta e infantil de Julieta, es una vergüenza que la comida sea tan cara.

—Tienes razón sobri, pero, en mi humilde opinión, lo terrible hubiera sido que subiesen los alimentos básicos.
—No entiendo, la leche, los huevos o las naranjas qué son sino alimentos básicos.
—Serán para ti. Para mí lo son las pizzas, los donuts, las pipas de calabaza, las salchichas tipo Frankfurt rellenas de queso y el Sopinstant.
—Cuánta pobreza gastronómica.
—Pobreza la tuya como sigas empeñada en comprar productos frescos y naturales que, a la vista está, acaban con cualquier economía.

Y lo que más me jode es que tiene razón: es más caro comer bien que mal comer.

—Natural, también es más caro vivir bien que malvivir.
—Pues sí, pero no es lo mismo. Comer bien es esencial para nuestra salud. Y malvivir… pues depende. Si malvivir quiere decir mal comer, mal dormir, pasar frío y penurias, es horrible. Pero si quiere decir llevar mala vida, esto es salir de noche hasta las tantas, fumar de todo y beber de casi todo, bailar hasta reventar, ligar como una cosaca… pues no suena tan tan mal.
—Y es carísimo.
—Cierto.

La verdad, nunca entendí por qué era más caro un litro de leche que un litro de vino. Encima los médicos recomiendan beber una copita de vino con las comidas que es sana para el corazón.. pero beber ¡medio litro! de leche, llena de calcio rico para los huesos.

—Si hacemos caso de todo lo que nos recomiendan que hemos de comer y beber, nos volveríamos locos: una copa de vino, una cerveza, cinco piezas de fruta y verdura, algo de carne, algo de pescado azul, una onza de chocolate negro, medio litro de leche, dos litros de agua, el zumo de una naranja, 3 nueces… No haríamos otra que comer.
—Eso, y luego dicen que no comamos entre horas.
—Y que, después de cada comida, nos lavemos los dientes.
—Y el resto de las cosas, ¿cuándo las hacemos? Porque además hay que caminar media hora al día, leer al menos una página de un libro, dormir ocho horas, jugar una hora con tus hijos, conversar con tu pareja, trabajar… Me estoy estresando.
—No me salen las cuentas. Hay que hacer más cosas de las que caben en 24 horas.
—Y también más de las que caben en mi sueldo.
—Jugar con tus hijos es gratis.
—¿Ah, sí? ¿Que pasé, que ahora la play la regala la Seguridad Social?
—Se refiere a jugar a la pelota, a “quetepillo”, a las cartas…
—Vaya rollo. Donde haya una buena partida de play..
Tío Ra eres un caso perdido.
—Sí. Perdido y, desde que he vuelto del súper, arruinado.



sorue@divertinajes.com
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