13 de septiembre de 2007

Ladrones

Leo en el periódico que los Mossos han detenido en Sabadell a un individuo por 44 delitos de robos y faltas.

—Un malo maloso profesional, vaya.

Lo mejor de la noticia es que, en los días que van del 3 de agosto al 4 de septiembre, esta detención era la que hacía la numero 18.

—Malo profesional y profesional malo simultáneamente por lo que veo.

Eso parece. Manda narices que la policía te detenga 18 veces en 30 días por robar coches y máquinas tragaperras… en realidad manda narices que la policía te detenga 18 veces por lo que sea.

—Si es que voy yo menos veces a la peluquería al lustro que este tipo al calabozo al mes.
—Ya se nota ya, honrada pero mal peinada.

Yo pensaba que te detenían una vez, te fichaban, te metían a la cárcel y a otra cosa mariposa. Y a lo mejor es así pero, me temo, tal como te meten a la cárcel te sacan, una vez tras otra, hasta que eres noticia.

—Este país, yo siempre lo he dicho, está falto de profesionales —tío Ra dixit—. Aquí la gente se pone a trabajar sin estudios ni preparación, y luego las cosas salen como salen.
Tío Ra, estamos hablando de un ladrón…
—Malo, de un ladrón malo. Este joven seguro que se ha puesto a robar sin preparación alguna y así le va. ¿Ves? Por eso los americanos son los amos del mundo, porque se preparan.
Tío Ra, nadie estudia para ladrón, ni siquiera en EEUU. NO hay universidad de ladrones.
—¿Cómo que no? Y los de Oceans eleven, ¿no estudiaron? Pues parecían licenciados.
—Y eran guapísimos…
—Lo que hay es licenciados en otras materias (derecho, economía, ciencias políticas…)  que, a la postre, resultan ser estupendos ladrones. Pero eso es otro tema. Aquí hablamos de rateros, de robos de la calle.
—¡Qué país! Los grandes desfalcos los hacen gente de estudios, y para los robos cotidianos no hay ni una formación profesional que llevarse a la boca. Por eso pasa lo que pasa y a los ladrones de tres al cuarto los detienen 18 veces en un mes.

Debe ser también por no estar preparado lo que le ha sucedido a un ladrón en algún lugar de Méjico (y anda que no es grande). Al cuate amigo de lo ajeno se le ocurrió asaltar una escuela de kárate. Los más de treinta estudiantes que había en ese momento en la academia casi lo pillaron y le dieron la del pulpo.

—¿Lo qué?
—Una paliza que entró gallito el ladrón, y salió guacamole.
—Ya te lo decía yo, sobri, falta de preparación.

O de sentido común, que también hay que tenerlo para robar.



sorue@divertinajes.com
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