25 de abril de 2007

El limbo

Tras un año y medio de reflexiones, los teólogos del Vaticano han decidido cambiar oficialmente el destino de los niños que mueren sin cristianar. Según se ve, ellos ahora piensan que la misericordia divina de tan divina como es no puede permitir que un niño fallecido sin haber recibido los santos sacramentos, se eternice, nunca mejor dicho, en un lugar donde, si bien es cierto que no hay tormentos, no se disfruta de la compañía de Dios. Consideran los sabios de la iglesia que un inocente no debe cargar con el pecado original cometido por Adán y Eva, sólo porque sus padres no tuvieron tiempo para bautizarle. O ganas, lo que, en ningún caso, sería responsabilidad del recién nacido. En resumen, que desde el 20 de abril los niños que mueren sin ser bautizados no van al limbo, van directamente al cielo. ¿Cómo se os queda el cuerpo después de esto? A mí se me quedó flojo

—Eso no tiene nada que ver con la noticia y sí algo con la edad, la escasez de ejercicio, las dietas milagrosas, el efecto yo-yo, la érdida de masa muscular…
Julieta, que te vayan dando. Yo tratando temas del alma y mofándote  con temas del cuerpo.
—De tu cuerpo, bonita, de tu cuerpo.

Yo no sabía que los niños que morían sin recibir la fe cristiana iban al limbo, pero ahora que lo sé, me alegro de que eso haya cambiado, menudo  mal rollo. No por nada especial, ¿eh?, sólo porque el limbo no tengo claro lo que es, ni donde está, ni cómo se llega. Tengo tan pocos datos al respecto que no puedo ni imaginarme a todos los niñitos allá, ¿qué se hacía en el limbo todo la eternidad? A la niña más bobona de mi clase, la profe siempre le decía “Anacris, estás siempre en el limbo”. Pero, al menos ella estaba viva…

Si buscas en el diccionario de la RAE el significado de limbo, su  segunda acepción dice: “Lugar adonde, según la doctrina tradicional cristiana, van las almas de quienes, antes del uso de la razón, mueren sin el bautismo”. ¿Antes del uso de la razón? ¿Quiere decir eso que si Pocholo estuviera o estuviese sin bautizar (cosa que no creo. Pocholo pertenece a una familia de rancio abolengo y bautismo fácil) era carne de limbo por no tener uso de la razón? Y quien dice Pocholo dice, no sé, Toni Genil, Yurena (antes Ámbar, antes Tamara) o la madre de Yurena (antes la madre de Ámbar, antes la madre de Tamara) o Homer Simpson.

La sorpresa se debe a otra matiz de este notición. Yo me pregunto, ¿no tienen nada mejor que hacer el Papa y sus cardenales que hablar de esto? Porque un año medio de pensar, hablar y discutir da para mucho. Que ya estoy yo viendo a esos cardenales, vestidos con esas ropas que ellos se ponen y esos extraños sombreros

—No creo yo que hagan las reuniones de trabajo vestidos…
—Lo que yo no creo es que las hagan desnudos, Tío Ra, tienes cada cosa.
—… vestidos de fiesta, sobri. Digo que tendrán algo más cómodo para trabajar, ¿no?
—Sí son curas, se supone que están entrenados para sufrir, no les va de una túnica. No me apartes de mi línea argumental, que me pierdo.
—Línea argumental, parece que la modestia cristiana tampoco es tu fuerte.
—Por todos los dioses Tío Ra, ¿quieres dejarme seguir en paz?
—“Por todos los dioses” no es una expresión adecuada en este caso. Pero tienes razón, puedes trabajar en paz.
—¿Por donde iba?
—Estabas en el limbo.
—¡Pero si yo estaba súper concentrada!

A lo que íbamos, que año y medio reuniéndose una vez a la semana para decidir este asunto del limbo o el cielo, ha debido cundir. No puedo pensar en qué se les iba el tiempo. ¿En hacer un plano de carreteras espirituales? ¿En discutir si todos los caminos llevan a Roma, como siempre se ha creído, o al limbo? ¿En buscar por Internet si en el limbo hay sitio o si enviaban a los niños directamente al cielo?

Será porque mi fe es más bien escasa pero, se lo juro por lo más sagrado, a mí eso del limbo me parece un cuento… de niños… 



sorue@divertinajes.com
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