21 de marzo de 2007

Repeticiones y otros ciclos

Cómo me molesta la moda esa que hay ahora en todas las cadenas de repetir capítulos de temporadas anteriores de  las series de éxito. De este modo, programan tu serie favorita de 10 a  01.00 de la noche, de 10 a 11 te ponen un capítulo nuevo y de 11 a 1 dos repetidos. A ser posible repetidos de diferentes temporadas. A ser posible repiten primero el más moderno y después el más antiguo. De este modo puedes ver a las 10 al protagonista con el pelo largo y de la mano de su segundo marido, a las 11 con su media melena despeinada en la cama de su amante y a las 12 con el pelo corto saliendo de la iglesia de la mano de su flamante primer marido, creyendo, la muy ingenua que se casaba para toda la vida.

—Me he armado un poco de lío.

Te creo Julieta, es el mismo que te armas cuando ves las pelis en ese orden descronológico.

—Quisiste decir desorden cronológico.
—Quise, pero no lo dije, mira tú qué cosas.

Sin embargo, lo que más jode no es el despiste. Es que te pongan capítulos que ya viste, eso da una rabia… A veces te das cuenta nada más empezar. Sale una imagen de la ventana del comedor iluminada y una mosca que se posa en el cristal.

—Ya lo he visto.
—Sí hombre. No me digas que te acuerdas de la mosca.
—Pues sí. Ahora abren la ventan, entra la mosca, pica al rubio de gafas eso le provoca una enfermedad extrañísima y el Doctor House
—Vale, vale, te creo. No sigas que me destripas la trama y  yo no la he visto.

Otras veces no te suena de nada y, cuando ya llevas consumido medio capítulo, se te ilumina la mente.

—Mecháis, me acabo de acordar. El asesino es el japonés de las gafas. Le ha matado de un certero golpe con el mando a distancia. Los del CSI le pillan porque las epiteliales del mando a distancia coinciden con las huellas dactilares de la Play Station que encuentran en su casa cuando buscaban saliva o así para seguir un rastro de ADN.
—Sobri, me acabas de machacar la película.
—Peor es lo mío que me he tragado 15 minutos de serie y 20 minutos de anuncios pa ná.

Otras te suena que te quiere sonar, pero no te acuerdas de nada. Se suele tratar de un capítulo especialmente aburrido que soportas hasta que caes dormido y, al despertar, medio sentado medio tumbado en el sofá, con un dolor de cuello supranatural, te das cuenta de que la primera vez que lo viste te debió pasar lo mismo, por eso no te acordabas de casi nada.

Este efecto espiral, de no avanzar, de simultanear diferentes momentos de la vida de los personajes de ficción me confunde, es cierto, pero mucho más me confunde cuando simultaneamos diferentes momentos de la vida de personajes (personajillos las más de las veces) de la vida real. Si es que podemos considerar real la vida que llevan estas gentes extrañas. ¿Que cómo conseguimos esto? Pues lo conseguimos gracias a programas como Aquí hay tomate u Hormigas Blancas. Hago un inciso. Por favor, si alguien sabe por qué este programa se llama Hormigas Blancas y es tan amable de contármelo, le estaré agradecida

—¿Eternamente?

Tampoco hay que exagerar, un rato. Le estaré agradecida un rato. Es que no entiendo el nombre. Nunca jamás he visto hormigas blancas removiendo mier…

—¡Sobri, no seas vulgar!

Rebuscando en la basura, quería decir. No sé, debería llamarse Buitres carroñeros o Ratas de estercolero o...

A lo que iba. Que finalmente, no sé si Carmen Ordóñez, Encarna Sánchez, Isabel Pantoja, Norma Duval, Carmen Martínez Bordiú, Isabel Preysler y otras gentes similares…

—No será en sus formas.
—Ni tan siquiera en sus fondos.

… se anclaron en sus vidas pasadas y no avanzan o si los que se han anclado son los de las teles quienes, a falta de cosas interesantes que contar, nos cuentan las miserias, reales o inventadas, de la superpandilla.

Y todo esto le da a las vidas ajenas un carácter cíclico que me preocupa. Me preocupa y me molesta, ya saben, como esa a moda  que hay ahora en todas las cadenas de repetir capítulos de temporadas anteriores de  las series de éxito…



sorue@divertinajes.com
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