17 de enero de 2007

Rebajas de enero

Estaba decidida a escribir esta semana sobre las rebajas, pero, como la vida misma, todo terminó tomando otros derroteros, si no inexpugnables, sí inexplicables, lean, lean.

Enero, época de cuestas y de rebajas. Ya saben,  las rebajas son a enero como…

—Las flores a un jardín.
—Los langostinos a un banquete de bodas.

Ellos lo han dicho.  Ya ven que, Julieta y Tío Ra, expresan de modo muy diferente una filosofía muy similar. Las rebajas de Enero, en enero, son imprescindibles.

Hace unos años ideé un ingenioso sistema para no dejar mi cuenta corriente en números más rojos de los que ya está después de las Navidades con las compras de de rebajas. Consiste en ir de rebajas a tiendas donde sé con certeza que no me va a gustar nada: ropa que no me va, artículos de pesca, tiendas de hilos y labores, Lladró… ¿Pueden creer que, incluso así, me ha costado contenerme?

—Pues sí es ingenioso el sistema.
—Ya te lo he dicho.
—Es verdad, pero pensaba que sólo era uno de tus faroles.
—¿Me llamas embustera?
—No por favor. Sólo digo que, conociendo tu tendencia a magnificar tus virtudes y ser muy condescendiente con tus defectos, tu ingenioso sistema podía ser cualquier tontería.

De hecho es una tontería, pero si a Julieta le parece bien, no le voy a llevar la contraria.

Hablando de cosas ingeniosas, una firma californiana, AquaOne Technologies, dedicada a la fabricación de innovadores sistemas de gestión de agua para casas particulares, acaba de lanzar al mercado un curioso inodoro en el que se ha sustituido parte del depósito de agua por una pecera. Para un mejor entendimiento, vean la foto. No quiere decir esto que, cada vez que se tira de la cadena los peces se van tubería abajo, no. En realidad, la pecera rodea  a la cisterna propiamente dicha, y los pececillos disfrutan de agua mansa, limpia y segura. El invento se llama Fish’n Flush. Y no, no lo he encontrado en las rebajas.

Lo que debería de hacer, además de darme mechas, que buena falta me hace, es llamar a Ana Obregón para preguntarle a qué boutique fue de rebajas para conseguir semejante ganga de novio. Alto, guapo, musculoso y de desnudo fácil, ¿alguien da más?

—No lo ha sacado de las rebajas, dice Anita que llevan juntos 7 meses.
—No puede ser, hace 7 meses Darek era menor de edad.
—A veces, eres cruel.
—La envidia Julieta, que es muy malísima. En serio, no creo que Darek fuese un saldo…
—¿Pero no era polaco?
—Haré como que no he oído lo que me gustaría que no hubieras dicho.
—¿Lo qué?
—Nada Juli, que yo también te quiero.

Otra de desnudo fácil, aunque con seguridad más caro, es Ana María Ríos.

—¿Quién?
Ana María Ríos.
—¿Quién?
—La gallega a la que detuvieron y encarcelaron en Cancún, cuando volvía de su viaje de novios, porque le encontraron en la maleta una bomba o algo así.
—Ahora , sí, aquella chiquilla delgadita e indefensa, pobrecilla, qué pena daba.
—Pues en Interviú no es pena precisamente lo que da. Todo lo contrario, seguro que hay gente que se quita sus penas con esas fotos.
—Nena, no seas cochina.
—Yo no, que yo parezca vestida en todas las fotos que me hago. Bueno, en todas menos en una que me hicieron mis padres cuado tenía 15 días, pero yo no tuve nada que ver. Además, esa foto pertenece a la colección privada de mi familia.
—Y qué necesidad tenía esta chica de posar medio en bolas, no lo entiendo.
—Ella dice que ha sido por dinero.
—No puedo con mi vida, lo que es capaz de hacer la gente para ir de rebajas.

Las rebajas son muy traidoras: lo que necesitas no lo encuentras pero lo que no necesitas (ni quieres, ni te gusta) está baratísimo. Te enfrentas pues a un dilema, me compro esos pantalones tan monos que no están rebajados (porque son adelanto de la temporada de primavera, que lo pone en una etiqueta colocada al su lado, y ya nos vale, adelantar la temporada de primavera hasta enero, con todo el invierno por pasar y el frío por llegar…) y son carísimos, o me compro esa bata para estar en casa de franela que no me gusta, ni me favorece, ni me hace papel, pero está tirada de precio. Estoy por comprar la bata y mandársela a la gallega, que le hace más falta que a mí.



sorue@divertinajes.com
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