1 de noviembre de 2006

De muñecas,  famosas y otras antigüedades

¿Han visto en la tele a una muñeca de Famosa  que hace de todo? Se llama Violeta y tiene esa pinta de niña de cuatro años-señorita de compañía que acostumbran a tener las muñecas. Habla moviendo los labios,  no como en mis tiempos, que hablaban sin abrir la boca.  No dice siempre lo mismo, no, contesta a tus preguntas… ¿? Además, come con cuchara, llora, chupa el chupete, defeca… Da un miedo atroz. Las muñecas de famosa cada vez se parecen más algunas mujeres.

—Curiosa coincidencia, algunas mujeres famosas cada vez  parecen más muñecas… hinchables.

¡Julieta, por todos los santos, no comiences! De verdad, al final voy a pagar caro esta amistad, siempre dices cosas inconvenientes y ofensivas. La cirugía estética es una opción legítima para recuperar la belleza perdida…

— O conseguir la que nunca has tenido, ya, ya lo sé.

Mira si no a Gina Lollobrigida, lo vella que está………….

—¿Vella? Burra, será bella
—No, no, ya he dicho bien, vella, que es vieja en catalán…
—Joeeeer, y luego dices que la ofensiva y mala baba soy yo.

Gina era muy guapa y, lo reconozco , para los años que tiene, sigue muy guapa.  Incluso el novio ese que se ha buscado, dicen que tiene 45 años y yo no le echo más de 35…, ¿será que van al mismo cirujano? También dicen que ella le lleva a él 34 años… ¿no será que han cambiado las cifras y en realidad tiene 34 y ella le lleva 45?  Claro que, si es así, no pueden llevar, como aseguran, 22 años de noviazgo, hace 22 años él hubiera tenido 12.

—Deja de hacer números que se nota que eres de letras.
—No soy yo, son ellos los que se han inventado mal las cuentas.

Y no me escandaliza la diferencia de edad, me escandaliza la sospechosa semejanza de esta historia con la de Marujita y Dinio o la de Saritísima y Toni, dos historias de amor verdadero y desinteresado.

—He oído en la tele que las lechugas esas que llamamos Lollo rosa fueron bautizadas así en honor a Gina, no lo sabía.
—Se deberá en honor a  la peluca de Gina, más concretamente.
—Mala baba y mala leche lo que yo diga.

De nuevo la realidad y la ficción se mezclan en esta historia.

—La ciencia ficción, diría yo.

Tío Ra ha aparecido y nadie sabe cómo ha sido.

—¿De dónde sales? Hace días que no se te ve el pelo.
—He estado visitando a mi familia. Después de ver en la tele a los Pajares, los Ostos, las nietas de Imperio Argentina, los hermanos Rivera, y la reposición de Dallas en la tele local, ¿qué quieres? Me he sentido orgulloso de los míos, de ser miembro de una familia normal y he ido a decírselo.

¿Ven? Para que luego digan que la tele basura no sirve para nada. Pues en Tío Ra despierta buenos sentimientos. Y al hilo de este pensamiento, ¿será este el  modelo de familia tradicional (Ostos, Pajares etc.)  amenazado por la ley del matrimonio entre homosexuales? No, no debe ser este, debe ser otro.

Y termino con una pregunta inquietante. ¿Saben a qué huele una serpiente muerta? A coliflor. Al menos eso deduzco de la noticia que he encontrado en Internet y que relata como, la Policía Local de Madrid, encontró una serpiente muerta en el buzón de un edificio cuando seguían el rastro de un “persistente olor a coliflor” del que se habían quejado los vecinos con insistencia.

Tengo que llamar a mi madre y contárselo. Ella nunca entendió porqué no me gusta la coliflor y, una vez más, la respuesta está en la red.



sorue@divertinajes.com
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