27 de septiembre de 2006

Locura general

No sé si verían, hace unos días, una de esas noticias que, por absurdas, acaban siendo el comentario de todo el mundo que las conoce. Un alemán de 26 años (algo mayorcito ya para hacer gansadas, para que luego digan que los alemanes son cuadriculados) consiguió eludir la vigilancia del mausoleo del emperador Qinshihuang, en la ciudad de Xian, y saltó al yacimiento donde están y se muestran al público los 2.000 guerreros de Terracota, disfrazado como uno de ellos. Con gran habilidad se colocó entre la multitud inmóvil y, cual estatua viviente de las Ramblas de Barcelona, permaneció unos minutos entre los aguerridos soldados milenarios, más quieto que un gato de porcelana (o que un guerrero de barro, que sería más apropiado); exactamente permaneció los minutos que tardaron los polis en distinguirle al vivo de las esculturas. Una vez descubierto y como se negaba a moverse, le tuvieron que sacar en volandas.

El intrépido alemán explicó posteriormente que era uno de sus sueños, disfrazarse de guerrero chino y mezclarse entre ellos como uno más, y que estaba muy feliz de haberlo conseguido. Para que luego digan que la juventud no tiene sueños, ni ideales. Será la de aquí, porque la de allá está que se sale.

—¿Y qué hizo la poli china? Esos no se andan con chinitas, digo con chiquitas, je, je.

Tío Ra tiene un agudo sentido del humor, y una dudosa habilidad para los juegos de palabras. Pero también tiene razón, hay que echarle bemoles para hacer eso en China. Lo mismo, si los coges en un mal día, te encierran para siempre jamás, o algo peor.

Lo cierto es que, esta vez , los policías debían estar de buenas, y mandaron al germanote a casa únicamente con una buena reprimenda.

—Me parece estar viéndolo: Tila pala casa, tila pala casa, honolable gambelo . ¿No sabel que estos soldaditos no son pala jugal? Te daba una colleja que veías las floles de loto en cololes.

Ahí has estado bien Tío Ra. Obvio pero gracioso, mira tú por donde.

Claro, que esto no es nada comparado con lo que, navegando por Internet, he encontrado. Se trata de una web, www.diosmilanesa.com.ar, en la que anuncian la religión del nuevo milenio: Dios Milanesa. Se trata de adorar a las milanesas, pero no a las señoras de Milán, no, sino a los filetes empanados y fritos, por encima de todas las cosas. Pero si hasta tienen mandamientos y todo. Esta web es argentina, ¿les sorprende?

Con todas las nuevas religiones que aparecen en ese bello país, las próximas guerras santas se prometen entretenidas: Adoradores de Maradona contra devotos de la Milanesa, ¡qué nivel! Aunque, si lo piensas, ambos credos tienen cosas en común: no son vegetarianos, son propensos a la gordura y al colesterol, y adoran seres de carne… sin hueso.

Ante tanta absurdidez, si es que ese término existe, y si no que lo inventen, la noticia de que Marc Anthony, el esmirriado maridín de Jennifer López, la despampanante mujercita de Marc Anthony… de que Marc Anthony, decía, asegura que se le apareció en sueños Rocío Dúrcal y le ofreció una canción que había compuesto para Jennifer López (ya saben la despam…, bueno, ya saben), casi me deja fría. Y no es un intento de chiste malo y de mal gusto. Es sólo que, ante la locura general de los habitantes de este planeta, la locura particular del Sr. Anthony, como lo pienso lo digo, me trae al pairo.

—Pues esto último es, dentro de todas las tonterías que nos has contado, la única que no tiene explicación.

Allá va Tío Ra con sus tribulaciones privadas. Señor, dame paciencia para aguantar todo lo que me toca aguantar, ¡pero dámela ya!

—A ver, sorpréndeme.
—Si yo me acostase todas las noches con Jennifer López te aseguro que no dormiría pero, si lo hiciera o hiciese, me juego mi colección de bomberos del mundo, a que no soñaba con Rocío Dúrcal. Y eso que era una señora que me caía a mí muy bien, ¿eh?. Pero es imperdonable tener al lado a la López en camisón y soñar con otra.
—Es que todo cansa, Tío Ra, y hasta el manjar más exquisito te deja de apetecer si es lo que comes todos los días.
—Eso ha sido grosero y gráfico a partes iguales. Y mentira, también. Si el amigo Anthony se cansa de la diosa, que la deje libre, que ya me espabilaré yo. He dicho.

Bah, como diría mi madre: habló el buey y dijo mu. No le hagan ni caso, es un bravucón pero ya se sabe, perro ladrador…



sorue@divertinajes.com
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