20 de septiembre de 2006

Riveras y cachulis

Esta semana ando loca.

—¿Esta semana? Esta semana, dice. ¡Tú siempre andas loca, bonita!

Yo ando loca pero Julieta está desatada, como siempre.

Ando loca porque me siento mediaticamente bombardeada con información que:

a) No me interesa.
b) No puedo esquivar: la recibo sí o sí.
c) Nunca he solicitado.
d) Me llega lo mismo por televisión, por prensa escrita, por Internet o por mi vecina del 5º.

Hace unos días que en los medios (cómo mola esta expresión: “En los medios”. No en los extremos, no en los medios…) casi no se habla de otra cosa que del apasionante tema Operación Malaya- Isabel Pantoja - Hermanos Rivera, que parecen tres pero, en realidad es uno solo, como en el misterio de la Santísima Trinidad, pero sin misterio ni misticismo ni na de ná.

El caso es que, tanto si comienzan hablando de Cachuli (por qué llamarían a este señor Cachuli, no encontrarían otro apodo más ridículo y menos apropiado. Hago desde aquí un llamamiento: si alguien lo sabe, que me lo cuente, porfaplis), o de las Chaneles (este mote sí lo entiendo y lo comparto, ¿ven?), de la que terminan hablando es de la Pantoja. Y una cosa, desde aquí te lo digo, Isabel, yo tampoco hubiera ido a la cárcel a visitar a Julián. Claro, que yo nunca me hubiera ennoviado con Julián, pero ése es otro tema.

Y, natural, de hablar de la Pantoja a hablar de Paquirri hay sólo un bolero, digo, un paso. Y, con un saltito de nada, nos encontramos hablando de Fran y Cayetano, los hermanísimos. En un esfuerzo de imaginación, los dos Rivera Ordóñez nos llevan a pensar en el otro hijo de Paquirri, Paquirrin Rivera Pantoja, con lo que ya estamos otra vez en la folclórica, en el ex alcalde y en las Chaneles.
El mundo será una tómbola, pero a mi me parece una noria, que vuelve siempre al punto de partida, el cual no sabes muy bien cual es, que eso es lo que tienen los círculos, que son redondos. La pregunta sería, ¿qué fue antes, el huevo o Paquirri?

—Pues yo pienso —Julieta ejerciendo sus meninges, que Dios nos coja confesados— que la pregunta es por qué el hijo mayor y el hijo pequeño de Paquirri, aún llamándose casi igual, que tiene delito la cosa, no se parecen en nada.

De verdad que sí, menos mal que al chiquillo no se le ha despertado la vocación torera de sus dos hermanos mayores, porque con esa pinta que gasta…

No termino de entender muy bien el desarrollo de las semillas de Paquirri, por desigual más que nada. El mayor y el mediano son de estampa clásica torera: morenazos, bien plantados, chulos porque sí. El pequeño es la estampa misma del zangolotín: gordote, gansote, feote, zote… sin ánimo de ofender, la criatura ha sacado, en lo físico al menos, lo peor de su padre y lo peor de su madre.
Vamos, que es una mezcla de su abuelo paterno, su abuela materna y copito de nieve. Menos mal que, diga lo que diga Judith Mascó en Cuatro, la belleza sí está en el interior.

En realidad, la duda es: ¿Era tan guapo Paquirri como dicen en todas las revistas? A mí me parece que no. Fíjense en las fotos de la boda con Maribel, está un poquito simio, sin ánimo de ofender. A las pruebas me remito, cuatro eran cuatro los hermanos, pero agrupados de tres en tres. Digamos que, recordando los diagramas de Ben que aprendí el siglo pasado en la escuela, un conjunto de hermanos lo forman Fran, Cayetano y Julián (no Muñoz, obviamente, sino Contreras Ordóñez).
Otro conjunto lo forman Fran, Cayetano y Kiko (no Matamoros sino Rivera Pantoja). La intersección serían los dos con los apellidos íntegramente iguales, Rivera Ordóñez, pero eso no es a lo que voy, ¿en qué grupo de hermanos hay más guapos? En el que están los tres hijos de Carmina la Divina, es evidente. Luego el gen de la belleza lo puso ella.

Estos días de alternativas, exclusivas, biografías por capítulos, encierros en Alhaurín, presentaciones de discos, romances con Bárbara Rey, fianzas millonarias etc, lo de menos es quien es guapo y quien es feo (aunque es un tema que, por superficial, considero apasionante). Lo importante es que, gracias a esta familia y sus circunstancias, sobreviven unas semanas los programas y la prensa del corazón. Y ese mérito no lo tiene mi familia, sin ir más lejos.



sorue@divertinajes.com
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