6 de septiembre de 2006

Mear de pie no es sólo cosa de hombres

Estos días he leído una noticia que me ha dejado sin habla.

—Sin habla a ti, ¡anda ya! No me creo pero que nada.
—Que sí, de verdad, muy impactante.
—A ver, cuéntanos.

Veréis, en un centro comercial de un lugar de EE.UU., de cuyo nombre no consigo acordarme.

—Oregón.
—No sé, no me acuerdo.
—Illinois.
—No sé, no me acuerdo.
—Oklahoma.
—Que no sé, que no me acuerdo, hombre ya, déjame seguir con mi historia, Julieta, por tus shorts favoritos.

El caso es que, en los baños públicos de este centro comercial, una señora fue víctima de una broma de muy mal gusto además de dolorosa. Un/una o unos/unas desalmados/as…

—Te perdonamos que no seas tan políticamente correcta si con eso consigues contarnos la historia más deprisa.
—Gracias, oh público generoso.

Unos desalmados pusieron Superglue en el inodoro y esperaron. La señora entró al excusado...

—¡El excusado! Que cursi eres por Dios.
Julieta, me estás agotando la paciencia.

La señora se sentó y, cuando hubo terminado y quiso levantarse, pues ¡que no podía!, estaba más pegada que un sello de los de chupar, ¡vaya situación! Menos mal que la señora tenía el móvil a mano y pudo llamar a pedir ayuda.


Mostramos este WC,
y no el original,
por respeto a
nuestros lectores

Primero llegaron los de seguridad del centro, tuvieron que tirar la puerta de la cabina abajo, aquello se llenó de curiosos. Luego llegaron los bomberos y el equivalente al Samur. Se junto allí una buena peña para despegar a la señora y, finalmente, tuvieron que utilizar un cuter o similar. ¿Resultado? Heridas múltiples en las nalgas, que obligaron a la señora a pasar por el quirófano, y en la autoestima, derivadas del espantoso ridículo que pasó la pobre. Y es que, imagínense la escena: la señora sentada, con los pantalones y las bragas por las rodillas y todos aquellos profesionales observándola, muy de cerca, buscando la manera de solucionar el problema. ¿Qué? ¿Ya no me interrumpes?

—No puedo, estoy horrorizada. Pero, ¿qué me estás contando? Cómo puede ser que esa señora se quedase pegada al inodoro, yo no lo entiendo.
—Joer, Julieta, ya te lo he explicado, porque lo habían llenado de un pegamento extra fuerte
—Eso ya lo oí, lo que no entiendo es por qué se sentó en el maldito inodoro. ¿La señora no sabe que, en los baños públicos no te puedes sentar? ¿Es que las madres no explican eso en EE.UU.?

Ahí estoy con Julieta, todas las mujeres de España lo sabemos. Tienes dos opciones, haces pipí de pie o “forras” de papel higiénico el inodoro, pero jamás, repito JAMÁS, dejas que tu piel toque directamente el retrete. Claro que, hasta ahora, se trataba de evitar infecciones, humedades no deseadas y cosas así, no de evitar quedar pegado. Aunque, ahora que lo pienso, en algunos garitos, los baños está tan sucios que seguro que te quedabas pegada sin Superglue , puaj, que asco.

También es verdad que la postura que las mujeres nos vemos obligadas a adoptar para utilizar un baño público tiene tela marinera, pero eso no justifica el descuido de sentarse. Ni sentarse compensa, por lo que veo.

—Pues sin habla no me he quedado, pero se me han quitado las ganas de ir a centros comerciales. ¿Qué digo? Se me han quitado hasta las ganas de mear.
Julieta no seas vulgar, no es necesario.
—Lo sé, pero es que entre orinar, miccionar, hacer pis o mear, pues me quedo con la última, que suena más contundente.
—No se te puede sacar de casa, de verdad, eres de lo que no hay.
—Sacarme de casa… ni que yo fuera un perrito al que se saca a pasear. Jesús, lo que tengo que aguantar.
—No me lo tengas en cuenta, es que es el primer Pan Tumaca después del verano.
—Ya se nota, bonita, a ver si la próxima semana te esmeras un poquito más.
—Lo prometo, pero vámonos de compras, para pasar el mal trago.
—Hecho, espera 10 minutos que voy al baño, por si las moscas.



sorue@divertinajes.com
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