3 de agosto de 2006

Iberia se supera a sí misma

Iberia, la compañía aérea que más veces me ha sacado de mis casillas, ha sido la gran protagonista de la semana.
Ví en el diario que había un especial Crisis de Iberia en El Prat en la página 23. La busco y leo el titular:

Serranito volteado tres veces en una tarde sin orejas

—Joer, qué crisis más rara. No entiendo nada, ¿no era algo de una huelga salvaje?
— Que sí Tío Ra, es que me he equivocado de página.
—¿Qué o quien es Serranito? Un Serranito en el bar de debajo de mi oficina es un bocadillo de jamón serrano pequeñito.
— Sí, y para mi madre, voltear es darle la vuelta la tortilla de patata.
— Lo que no entendemos ninguno es lo de una tarde sin orejas.
— No puedo imaginarme una tarde sin mis orejas, yo, que hablo por teléfono como respiro.
—Es verdad, hablas por teléfono como respiras, sin interrupciones, de un modo regular e inconscientemente… No tener orejas durante toda una tarde sería un castigo para ti, o una liberación, según se mire.
— No le des más vueltas, Tío Ra, era una crítica taurina. Ni tú ni yo sabemos nada de toros, no le des más vueltas.
— Esta bien, serranita mía, no lo voltearé más, pero alimenta mis orejas con esa historia de Iberia que ibas a contar.

La verdad es que estaba decidida a criticar, insultar, despotricar, machacar, a hacer más sangre, vaya. Pero he encontrado, por fin, el especial Crisis de Iberia en el diario, y, en confianza os lo digo, se me han quitado las ganas.

Entiendo que los trabajadores que ven peligrar su situación se revuelvan, incluso entiendo que hagan huelga, pero, ¿lo que hicieron el otro días los trabajadores de Iberia? Eso no, mira, no lo entiendo.

Vale, vale, hay un poco de rabia en mi manera de ver las cosas. Si yo tuviera problemas en mi empresa, ¿a quien le importaría? ¿Qué podría hacer? Salgo al Paseo de Gracia me paro en medio de la calle y la cruzo poniendo mi bolso, mis sandalias, mi portátil, mi móvil, el diario, la botella de aquarius, la bolsa del gimnasio, mis gafas de sol, el tupper con la comida y la nómina, todo en fila, y corto el tráfico. No estaría mal, ¿eh? Seguro que provoco un caos de los que salen en los periódicos, mi jefe se acojona y, para que todo vuelva a la normalidad, accede a mis peticiones y me asegura no sólo el puesto de trabajo sino un aumento de salario del 20% anual durante 10 años consecutivos, una plaza de parking más grande, un secretario con pectorales de acero y un coche de empresa con GPS. Ah, y si se hace el remolón, llamo a unas amigas para que me ayuden a cortar también la Diagonal.

Y es que lo que ha pasado es muy fuerte. ¿Han leído las historias de los clientes afectados por el paro por sorpresa? Dan escalofríos: horas sin dormir, vacaciones echadas a perder, niños extraviados, embarazadas por los suelos, gente mayor durmiendo en el suelo, equipajes amontonados, gente desmayada de calor, sin comida, sin bebida, familias separadas… Cómo mola, ¿no? Creo que la Aventura del Poseidón es más o menos así, pero con mucha agua. Y creo que ha costado menos dinero la peli que el paro este de los trabajadores.

Para colmo, he leído en prensa que Iberia ha perdido (además de, en alguna ocasión, las maletas de todo el mundo) más de 9 millones de euros en el primer semestre.

—Por mi pelota de playa, eso es mucha pasta. Si yo perdí el lunes pasado 9 euros porque tenía un agujero en el pantalón y todavía estoy cabreado, no quieras pensar como estaría si hubiera perdido esos millones.
—Forrado, Tío Ra, si hubieras perdido esa cantidad de dinero por un agujero de pantalón era porque estabas forrado. Bueno, por eso y porque tus pantalones tienen unos bolsillos descomunales.

Dicen que es por el carburante pero, ¿qué quieren que les diga? Siendo como soy una ignorante de primera, a mí me parece que una compañía aérea que da mal servicio a sus clientes, ignora qué quiere decir la palabra puntualidad, pierde los equipajes con pasmosa facilidad, se le rebela el personal cada dos por tres y pierde todos esos millones de euros de la pradera, una empresa que hace todo eso, tiene un grave problema. Pero debe ser porque yo no entiendo, ¿eh?, seguro que es por eso.

En fin Pilarín, que San José de Cupertino, patrono de pilotos y astronautas, nos ampare, porque, desde luego, como nos tenga que amparar el personal de tierra o de aire de Iberia o de cualquiera de las compañías al uso, vamos apañados. Y es que ya lo dice la sabiduría popular, “Papá ven en tren”, que en avión llegarás nunca, mal y tarde.





sorue@divertinajes.com
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