28 de junio de 2006

Desinterés general

El domingo se casó Nicole Kidman.

—No me importa nada…

Ni a ti ni a casi nadie que conozco Tío Ra, sin embargo los medios han debido considerar que era noticia de interés general y nos han informado de la boda en todos los noticieros del lunes, en la portada del ABC y en todos los periódicos digitales.

—No he visto las fotos, ¿estaba guapa?
—Defíneme guapa.

No seré yo quien diga que la Kidman es fea. Pero sí seré yo la que diga que es más fea de lo que era antes de someterse a las 100.000 operaciones de estética que lleva entre pecho y espalda.

—Eso es imposible.
—No hay más que ver fotos de cuando era joven. Digamos que no está más joven, está más diferente.
—No, si lo digo porque, con lo flaca que está no le cabe casi nada entre pecho y espalda.

Tío Ra tiene razón, la australiana está como el espíritu de la golosina. Y blanca. Es la primera novia que veo que está más blanca que su propio vestido.

—Es que era de color marfil —Julieta y su extraña percepción de los colores interviene en la conversación—. Blanco roto le llamaba mi madre. ¿Sabes? Los esquimales son capaces de distinguir cientos de tonalidades de blanco y cada una tiene un nombre diferente.
Juli, no divagues. Nicole es autraliana, no esquimal.
—Con esa cara tan rara que le ha dejado su cirujano no parece ni una cosa ni otra. Más bien parece… no sé una mueca perenne, una rubia estreñida una duda infinita…
—Joder Julieta, si no fuera porque te conozco, no diría que lo que tienes es envidia.
—¿Envidia yo? No sé de qué. Como no sea de que esa muñeca de porcelana brillante estuvo casada con Tom Cruise cuando era joven y guapo y parecía tener sentido común. O porque ahora se ha casado con Keith Urban.

—¿Eso es envidiable? Yo no sé ni quien es. Bueno, sé que es cantante.
—Es guapísimo. Verás, búscalo en Google.

Joeeer, Julieta, tiene razón, cómo está el colega.

—Loco, el colega está loco. Con la cantidad de mujeres estupendas que hay en el mundo, fue a enamorarse de una muñeca de plástico estirado.

—¿No estáis siendo demasiado duros con la chica? Primero, no es tan fea. Segundo, quizá él se enamoró de su interior, no de su exterior.
—Imposible —Tío Ra está hoy incrédulo—. La Kidman está tan flaca que no le cabe nada en el interior. Incluso dudo que tenga pulmones, hígado, riñones y todas esas vísceras irrescindibles para vivir.
—¿La Kidman vísceras, tripas, entresijos? Inimaginable. O quizá sí. Tiene, lo sabe y, como no le gusta, pone cara de asco.

Caso resuelto. Ahora sabemos porque la Kidman tiene cara de asco y sabemos qué cara tiene su marido. Sabemos que casi todo en esa boda era blanco, los coches, los vestidos de las damas de honor, la piel de la novia… Sabemos incluso más de lo que necesitamos para seguir adelante. Porque, no lo olvidemos, a nadie nos importa esta boda.

—Pues para no importarnos, le has dedicado todo el Pan Tumaca de hoy.
—Sí, pero no te engañes, ha sido para distraernos de lo del mundial, que vaya palo.
—Y tú que lo digas sobri, que vaya racha: el domingo se casa la Kidman, el lunes me cagó una paloma encima, el martes Francia nos elimina del mundial… ¿qué más se puede torcer esta semana?

No lo sé, no quiero ni pensarlo. En realidad no quiero ni saberlo. Sé feliz Nicole, disfruta de tu luna de miel y de tu matrimonio. Y tú tío Ra disfruta de lo que queda de semana.



sorue@divertinajes.com
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