7 de junio de 2006

Que Dios nos coja confesados

Hay algo especial en ese momento del domingo, cuando por la mañana abres el periódico y sus doscientos especiales dominicales delante de un café y, en estas fechas, sentada en una terracita al sol.

Por eso, el pasado domingo, cuando vi la portada de mi semanal favorito, juré en hebreo. Era una foto, bastante retocada por cierto (le habían blanqueado el blanco de los ojos hasta tal punto que parecía que los tenía embaldosados) de Iker Casillas, el portero de la selección, sobre un fondo de cielo tormentoso… o atormentado, no estoy segura. El texto que acompaña a la foto más hortera del domingo es de agárrate y no te menees: IKER CASILLAS. ESPAÑA EN SUS MANOS.

—Que Dios nos coja confesados. Espero que sea una manera de hablar. Esto es lo que nos faltaba, ¿no les parece que ya teníamos bastante con
Rajoy y Zapatero como para que venga este muchachito a arreglar las cosas?
—Que no sobri, es una metáfora. Hablan de fútbol.
—Joeeeeeeer, vaya cruz. Por todos los dioses, de verdad, qué plastas, aún no ha empezado el mundial de Alemania y yo ya estoy harta.
—Pues tómatelo con paciencia sobri. Esto no ha hecho mas que comenzar.
—Ya lo sé, y lo intento. Pero es que me puede, Tío Ra, me puede.

Y no es el fútbol en sí. Aunque casi me gusta menos el fútbol que madrugar, entiendo que el mundial es uno de los doscientos espectáculos del siglo que se nos ofrecen cada semestre. Entiendo que hay muchos aficionados entusiasmados con la idea de no dejar de ver en fútbol en verano. Entiendo que , cuando empiece el mundial, todas las televisiones, las gratis y las de pago, le dediquen muchas horas. Lo que no entiendo es el bombardeo al que nos someten hace más de un mes, hombre ya, que no nos dejan parar de reportajes, fotos, publicidades y otras tonterías.

El reportaje del dominical del que les hablo no tenía desperdicio. Había una foto de cada uno de los jugadores seleccionados por Luis Aragonés junto a sus datos fisicos, posición en el campo y texto explicativo. Hasta ahí todo bien, ¿no? El problema estaba en los textos.En ellos se leían perlas del tipo

· Un cuchillo que abre con pases interiores las defensas mas espesas. ¿Lo qué?

· Finura no heredada de su padre, medio centro tosco de los ochenta. Tú sí que eres tosco.

· Se sacó el carnet de conducir en Inglaterra, estudia francés y frecuenta el Museo Británico. Sólo le faltó decir que ha leído El Código Da Vinci.

· Dejó el anterior mundial porque se le subió un testículo. Y este lo dejará porque comentarios como el anterior le bajarán la moral.

· Una marca sueca de ropa lo ha contratado de modelo. Qué tiempos aquellos en que las modelos eran las suecas ligeras de ropa.

· A los dos años echó por la ventana un camión de juguete lleno de dinero. Yo guardaba mis millonarios ahorros en un cerdito.

· Confiesa que el inglés le suena a chino. Confieso que no aguanto más comentarios estúpidos.

¿Sigo o ya hemos leído bastante? Da un poco de vergüenza ajena… No se sabe si los tratan como superhombres o como super bobos. O a nosotros.

¿No han visto un anuncio del mundial en el que aparece el ínclito Casillas con unas alas como de… como de… con unas alas? Lleva el uniforme de la selección y está parando un balón mientras sus alas gigantescas, cual apéndices de su gloria futolística, se baten poderosas. Hacía tiempo que no veía nada más ridículo.

—Será porque no has visto el fotomontaje que de La última cena de Da Vinci han preparado en Inglaterra . Cada uno de los apóstoles es un futbolista seleccionado, y Beckham el mesías.

—Pa morirse.

Qué me dicen de los spots que suelen hacer los futbolistas en los que demuestran sus habilidades acrobáticas con tubos de patatas fritas, bolsas de patatas fritas, botes de detergente para lavadoras, chicles sin azúcar o zapatillas deportivas, esos no son ridículos. Son patéticos.

¿Han oído el himno de la selección para el mundial?

A por ellos,
oe,
a por ellos,
oe,
a por ellos oe,
a por e, oe, oe

Es lo que cantan los niños del colegio que hay debajo de mi casa cuando salen al patio a jugar a las chapas por equipos. No parece demasiado original, ¿verdad? Sustituyan el «a por ellos» por otra expresión de triunfo y reconocerán el canto de cualquier afición que se precie: Campeones, oe, venceremos, oe, ganadores, oe y así hasta el infinito.

Y todo esto cuando faltan cuatro míseros días para que comience el mundial de Alemania. No sé si voy a poder, no sé si voy a poder.

—Nena tienes que intentarlo.

Voy a intentarlo, pero no prometo nada. Nos vemos en una semana, en plena vorágine, si es que todavía no se me ha ido la olla.



sorue@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir