10 de mayo de 2006

Mi primer "sinpa"

El domingo perdí la virginidad…

—Lo que has perdido es la memoria.
—O la vergüenza.

… Hice por primera vez un “sinpa”, que me fui sin pagar de una cafetería, vaya.

—Lo que yo decía, has perdido la vergüenza
—O la memoria, a lo mejor no se acordaba de que no había pagado.

No os hagáis los inocentes, íbamos los tres, nos fuimos sin pagar los tres y la única que lo hacía por primera vez era yo, que vosotros dos tenéis un poquito de vicio.

—Así dicho sonamos como los Malos Mala Sombra.
—Como los hermanos Dalton.
—Como Bonnie & Clyde.
—Como…

Epi y Blas, eso es lo que parecéis . Y yo Coco, el monstruo de las galletas. Aunque el domingo éramos la Pandilla Basura, marchándonos sin pagar de una cafetería, vamos, vamos.

Se lo merecían.
Por no hacernos ni caso.

La verdad es que después de media hora de infructuosos esfuerzos por llamar la atención de los camareros, decidimos abandonar la terraza, tranquilamente, eso sí, pero sin cumplir con nuestra obligación de buenos ciudadanos.

—Si lo piensas no nos trataron especialmente mal, fue lo normal. Lo que pasa es que nos pilló susceptibles y no lo aguantamos.

Tío Ra casi tiene razón. Cuando nos sentamos no nos saludó nadie, nos trajeron las bebidas, dos refrescos y un zumo de tomate, en cuatro viajes: Primero los dos refrescos y un vaso, luego el zumo y una cucharilla sucia, luego el vaso para el zumo y la sal, luego una cucharilla limpia… el tipo terminó agotado. Todo eso sin limpiar la mesa, sin posavasos, sin una sonrisa, sin un “Caray, qué día más tonto que tengo” Se trataba de uno de estos individuos que han desarrollado la habilidad de mirar sin ver. Pasaba los ojos sobre nosotros como si fuésemos transparentes. Cuando le hacíamos señas para que nos cobrara sólo nos faltó cantar a coro, hacer la ola, tirar bengalas…Resumiendo, que se nos acabó la paciencia y nos piramos.

—A lo mejor también eso es lo normal.
—Es posible, no en vano nosotros decidimos irnos cuando vimos que la mesa de al lado, hasta la coronilla de esperar su cuenta, se marchaba, tan ricamente, repartiendo adioses a troche y moche, pero sin pagar.

El caso es que a base de sufrirlos, nos hemos acostumbrado a modos y circunstancias que, no hace tanto tiempo, nos habrían parecido intolerables.

Hablo, por ejemplo, de la música ratonera que oímos por todos los lados, a cualquier hora: En las salas de espera, los ascensores, los aviones cuando despegan y aterrizan, los centros comerciales.

Hablo de los cafés aguachirris, y ni siquiera aguachirris recién hecho, en vaso de poliespán, palito de plástico en vez de cucharilla, sin plato, sin espumita, sin humo a euro y medio la unidad. Esta, como las colas para conseguir ese café, para pasar el detector de metales, para facturar, para hacer pipí… es una especialidad de los aeropuertos.

Hablo de ser la única del autobús que se levanta cuando sube una persona mayor, una embarazada, un joven con muletas… Y eso pese a que me acerco peligrosamente a la edad de que me sea cedido el asiento, más que cederlo.

Hablo de los que se hacen los entendidos en vinos, en la Formula 1, en bailes de salón, en la NBA…. Todo porque, ahora, estos temas están de moda.

Hablo de las bobadas: Las de los programas del corazón, las de los famosos, las de los políticos.

De estas últimas estamos bien servidos. ¿Han leído la última bobada de Bush, George W.? A la pregunta del semanario alemán Bild am Sonntag sobre cual había sido el mejor momento vivido desde que fuera elegido presidente en enero de 2001 contestó: "Ya sabe, he vivido muchos grandes momentos y es difícil decir el mejor (…) Diría que el mejor momento de todos fue cuando atrapé una perca de 7,5 libras (3,402 kilos) en mi lago”.

Por todos los dioses. No cuando, por ejemplo, le aclamaron las multitudes en Colorado, o cuando sus hijas le dijeron que estaban orgullosas de él, o cuando Aznar puso las botas sobre la mesa de su despacho oval, no. Fue cuando pescó una perca “asin de grande” … Pa matarlo. Jesús, que terminemos acostumbrándonos a estas cosas.

En fin, no sé si repetiré mi “sinpa” en una próxima ocasión, aunque estoy casi segura que me atenderán fatal en algún otro sitio. Pero claro, esto es ya normal, y marcharse sin pagar todavía es un delito.



sorue@divertinajes.com
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