12 de abril de 2006

Santa semana

Esta semana hay tantos temas para tratar que no me decido a cuál de ellos dedicarme.

—Está claro que Semana Santa, cada año hay una y no está de más hablar un poquito de ella.—Julieta tiene un fondo tradicional que me sorprende
—Ya, pero lo de Marbella mola más. Además se trata de una ocasión única… espero. —A tío Ra le van los temas con morbo.
—El caso es que los dos temas se parecen entre sí como un huevo a una castaña y esto complica más tu decisión. Voto por las procesiones, los nazarenos y las penitencias.
—Yo voto por Corrupción en Marbella: Grandes mansiones, mucho dinero negro, algo de silicona y todos a la cárcel.

Uf, esto está más difícil que anticipar el resultado de las elecciones de Italia. No se qué hacer la Semana Santa, es que es todos los años, y ya huele. Pero Marbella… lo de Marbella apesta.

El caso es que encuentro algunas semejanzas entre los dos temas. Semejanzas que, al mismo tiempo, son contradicciones.

—¿Por ejemplo?

Por ejemplo , mientras que las procesiones están llenas de gente que hace penitencia con la cara tapada, Marbella lo está de gente que hace fechorías a cara descubierta.

—Un poco por los pelos, pero aceptamos golfo apandador como vecino marbellí.

Es que la cosa tiene delito, nunca mejor dicho. Mientras que el 99% de la población, cuando le preguntan qué haría con 100 millones de pelas dice que taparía unos agujeros, en Marbella había un tipo que, con los miles de millones de pelas que le tocaron en unas cuantas rifas (trucadas), lo que hizo fue disecar animales gigantes y amueblar con ellos los salones de sus mansión…
Me pregunto, por mucho dinero que tengas, ¿tienes que poner en tu sala de estar una jirafa muerta con los ojos de cristal? Además, ¿cuántos metros de alto tenía esa finca? Porque una jirafa con el cuello estirado hace unos 6 metros. Y qué miedo, ¿no? Debía dar la casa llena de ciervos, osos polares, guepardos y otras especies salvajes. Menos mal que también había una capilla y un jacuzzi con un Miró encima, todo un detalle de buen gusto.

Lo de la Semana Santa, como su propio nombre indica, nada tiene que ver con la maldad del espíritu, sino todo lo contrario. La gente reza, llora de emoción al ver pasar a sus vírgenes y santos preferidos por las calles de su pueblo y se fustiga o camina descalzo o portea pesos enormes como penitencia. Bueno, o eso,
o se va a Marbella a tomar el sol y a jugar en el casino, que no es un castigo divino pero, según como se mire, puede ser una penitencia, que en temporada alta Marbella se llena hasta los topes y encontrar una mesa en un restaurante te puede llevar horas. ¿Ven como encontramos cosas en común si rebuscamos un rato?

—Si rebuscamos un rato y le echamos imaginación y guasa, digo yo.

Pues no sé si hay mucha guasa en todo esto, a mí , gracia me hace poquita, la verdad. Y es que, con una semana de diferencia, hay que ver cuanto cunde ha cundido en el sur este año la Semana Santa.



sorue@divertinajes.com
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