22 de marzo de 2006

De silicona, cojones y patatas

En Miami han detenido, acusado, juzgado y condenado a 7 años de cárcel tras declararse culpable de desfigurar a sus pacientes en Miami, entre ellos a un culturista al que implantó unos senos de silicona.

—¿Qué dices que hizo?
—Pues a un tipo que fue a visitarle para que le aumentara el volumen de sus pectorales…
—…se los aumentó.
—Sí, Julieta, pero digamos que no como él había esperado. Lo que hizo fue ponerle unos preciosos senos de silicona de la talla 85.
—¿85? Poca cosa para mi gusto.
—Lo entiendo Tío Ra, poca cosa para tu gusto pero demasiado para un ex Mister México.

Además, por si esto no fuera poco, el musculoso fue, según relató su abogado durante el juicio, anestesiado con una droga utilizada con animales.

—Con mamíferos, supongo, je, je.
—Es lo mínimo, ¿no crees?


Reinaldo Silvestre, así es como se llama el bromista médico, admitió que había realizado varias operaciones de cirugía plástica en su clínica ilegal, ubicada en el exclusivo barrio de South Beach.

—¿Ilegal?
—No tenía licencia.
—Sin licencia, con un más que dudoso sentido del humor y cero sensibilidad estética, ¡vaya joya!

Total, que la broma le ha costado al médico una multa segura y siete años siete, de cárcel. La pregunta es, ¿le habrá quitado los pechos al mejicano antes de entrar en prisión o se los dejó puestos con la promesa de ser lo primero que hará la salir? ¡Qué cosas pasan!

La noticia es bastante impactante per se, pero lo que me intriga es por qué lo hizo: ¿le tenia manía al musculoso? ¿Tenía dos bolsitas de silicona de sobras? ¿Era una apuesta? ¿Estaba hasta el cucu de cocaína? ¿Lo hizo por cojones?

Pues si lo hizo en Miami y por cojones (con perdón), no me extraña que haya terminado en la cárcel. Estos días la compañía de automóviles Volkswagen se ha visto obligada a retirar el anuncio promocional de uno de sus vehículos en Estados Unidos, tras recibir quejas de la comunidad hispana por el eslogan escogido en español: “Turbo-Cojones”.

Las vallas publicitarias que ya se veían en New York y Miami eran así:

Parece ser que la palabra cojones, con perdón, se ha convertido entre los americanos de habla inglesa de Estados Unidos en un casi sinónimo de valiente o visceral o algo así. Pero para los hispanohablantes, el término continúa siendo feo de cojones, quiero decir, vulgar y malsonante y se han quejado. Y las quejas han debido ser ruidosas porque han conseguido que la Volkswagen retire la campaña.

Y es que con la silicona y con las palabras no se juega. Otra campaña retirada por quejas de los consumidores, la que protagoniza Rocco Sifredi en Italia anunciando unas patatas fritas al borde de una piscina, luciendo atributos (no todos, no malpiensen) rodeado de chicas sexis y diciendo con voz seductora mirando a camara, algo así como: Yo he visto muchas patatas en mi vida, jugosas, firmes… Hazme caso, soy un entendido en patatas.

¿Que dónde está la ofensa? Pues en que en italiano “patata” es el término vulgar para designar a la vagina. Claro, el porno star diciendo por la tele que es un experto porque ha comido muchas patatas jugosas en su vida…, pues ofende a la gente de bien. Capicci? Ya lo decía mi abuela, “Niña, con las cosas de comer, no se juega”.

El mundo está muy revuelto y muy susceptible, miren si no lo que pasa en Francia, total por querer despedir a los jóvenes sin causa justificada y sin indemnización alguna, total, un quítame allá esas pajas… ¡ups! Perdón, son los efectos secundarios de haber hablado de Rocco Sifredi, témome.





sorue@divertinajes.com
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