15 de marzo de 2006

Nuevas especies

Hace unas semanas pudimos leer en la prensa que un grupo de científicos había descubierto en el Caribe 200 especies nuevas de peces, algas y otras formas de vida marina. ¿Lo leyeron?

A los pocos días encuentran en la Isla de Pascua un cangrejo cubierto de pelo. ¿Han visto la foto? Es largo, blanco y con las patas peludas. Parece un poco…, cómo diría yo, si el cangrejo fuese un cantante, sería el rubio de ABBA. Sorprendentemente cool el animalito.

Todavía no habíamos salido de nuestro asombro cuando, la semana pasada, nos cuentan que han encontrado en Turquía una familia turca que camina a cuatro patas, bueno a dos pies y dos manos, y los científicos se preguntan si será una nueva especie, una especie vieja y recuperada o el eslabón perdido.

Mientras tanto se especula con que el Monstruo del Lago Ness fuese en realidad una especie de elefante nadador (un paréntesis: qué vergüenza, hacernos creer ahora que el Monstruo del Lago Ness no existe, lo que nos faltaba, adónde vamos a llegar, ya no quedan principios, ni fe ni ilusión. En nada nos cuentan que los Reyes no son de verdad y que el Ratoncito Pérez es una invención).

Estamos que nos salimos con nuevas especies, ¿no? Yola Berrocal, sin ir más lejos, a la que los científicos no saben si ubicar en mamíferos superdotados o en muñecas hinchables.

Y si creíamos que eso era lo más, nos equivocábamos. Este fin de semana, en el suplemento semanal de un periódico leemos la aparición de una nueva especie, esta vez de hombre, de varón, quiero decir, desconocida hasta el momento: el übersexual.

—Ya nunca podremos decir eso de que todos los hombres son iguales. Los hay sexuales, heterosexuales, homosexuales, metrosexuales, tecnosexuales y, ahora, übersexuales.

En nada tenemos aquí a los supersexuales, megasexuales, ultrasexuales, hipersexuales, macrosexuales, perisexuales, retrosexuales… Lo dejo aquí, no me sé más prefijos.

—Yo soy übersexual.

Tío Ra, por no quedarse con la boca cerrada, me deja a mí con la boca abierta.

—¿Tú? Pero, ¿tú sabes lo que es eso?
—Pues claro, ¿qué piensas? Yo también leo la prensa los fines de semana.
—Überexplícate.
—Se trata del regreso del hombre…
—Tú nunca te fuiste, nos hubiéramos dado cuenta.
—Preocupado por la moda en su justo punto…
—A ti la moda te preocupa un justo comino.
—Es decir, elegante, perfumado, guapo, vaya..
—¿Y te sientes identificado? Vaya morro
—Pero manteniendo su esencia auténtica de hombre de verdad.
—¿Y qué ha sido de Beckham, de…?
—¿Quien se acuerda ya de Beckham?
—Ahora que caigo, ¿hubo alguna vez otro metrosexual además de Beckham?
Guti, quizá.
—Pseudosexual, a lo mejor.
—No se me ocurre nadie más, pero no importa, están acabados. Ahora triunfamos nosotros, los über.
—Para que yo me aclare, dime uno.
Bono.
—¿El ministro? Empiezo a entender por qué te sientes uno de ellos.
—No, joer, el cantante de Udos.
—¿De qué?
—De U2.
—¡Ah! Acabáramos, me habías asustado. ¿Quien más?
Clooney, Clinton, Ewan McGregor, Jon Stewart
—Para, para me estás apabullando. ¿Y ellos lo saben?
—No creo, no deben leer el suplemento semanal que leemos nosotros.
—Es que son siempre los mismos tipos en todas las listas: los mas sexis, los más machos, los más elegantes, los más atractivos, los que más ganan, los que más ligan... Estos famosos valen lo mismo para un roto que para un descosido, qué apañaos.
—Eso es lo que básicamente somos los übersexuales, apañaos.

No pienso quitarle a Tío Ra la ilusión. Si él quiere ser übersexual que lo sea. ¿No quería Bruce Wayne, alias Batman, ser un murciélago? ¿Será Batman übersexual? ¿Serán los murciélagos con sed de justicia una nueva especie? ¿Será esto mío una especie de paranoia? Aquí me paro, los científicos y los gurus de la moda tienen la última palabra.



sorue@divertinajes.com
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