26 de octubre de 2005

¿Qué tiene que ver la suerte con los huevos?

¿Se imaginan que el gobierno nos pidiese que entregásemos un par de euros a la semana para juntar una buena cantidad y dárselo a mi vecino del principal segunda?

—¿Qué le pasa? ¿Tiene problemas?
—¿Quién?
—Tu vecino del principal segunda.
—Qué me sé yo.
—¿Pues para qué le damos dinero?
—Que no Julieta, que es una suposición. Supongamos que no necesita nada. Es un divorciado de unos 50 años, socio de una Asesoría Jurídica de Barcelona y con un BMW grande grande.
—Pues conmigo que no cuente el Gobierno. Sólo faltaba, con lo que cuesta ganarse la vida, que tengamos que repartir con gente que no lo necesita.
—No seas roñosa Julieta, por 2 euros no te vas a arruinar.
—Que no, que no, ¿por qué le voy a dar yo mi pasta a ese tío que no conozco de nada? No se lo doy y no se lo doy.
—Vale, mujer, no te pongas así, era un suponer.
—Si tu vecino es un hombre como Dios manda no aceptaría que le diésemos el dinero. Si lo acepta es un jeta.
Jesús, qué genio.
—Es que dices unas tonterías, va el gobierno a pedirnos eso. Y si nos lo pidiese, íbamos nosotros a hacerlo. Amos anda.

Lo hacemos. Cada semana, si no lo mismo, algo parecido. Lo hacemos con la Lotería, La Primitiva, La Bonoloto, la Lotorapid y otros juegos similares: Ponemos cada uno un pellizquillo, hacemos un buen montón, y se lo damos a uno que no conocemos. Y que por cierto, ni nos da las gracias, ni nos invita a una caña.

—El mundo está lleno de desagradecidos.
—Y de afortunados.

Tío Ra levanta un momento la cabeza de su quiniela

—Hay una diferencia entre los juegos y tu símil: el azar, la suerte, el destino.

Tío Ra es siempre tan profundo.

—Ayudadme chicas: Recreativo de Alcorcón—FC Poyuelos, ¿qué pongo, 1-X-2?


Tío Ra es casi siempre tan profundo… Explícate, oh pozo de sabiduría.

—Está claro, niñinas. Cuando jugamos a la primitiva tenemos la esperanza de ser nosotros tu vecino del principal segunda.
—La tendrás tú, a mí me gusta más vivir donde vivo que en la escalera de esta, toda llena de cotillas y sin ascensor.
Julieta, es un decir. Tío Ra se viene a referir a que todos esperamos ser los afortunados que se llevan la pasta.
—Pues dilo, que estáis venga a hablar en metáforas y no me entero.
—Ponemos un poco de dinero a cambio de, quizá y si hay suerte, llevarnos todo el dinero.
—Quieres decir que si supiésemos que no había probabilidad alguna de ganar, no jugaríamos.
—Exacto. Y esa es, mayormente, la gracia del juego, del azar, de la suerte: ir perdiendo dinero poco a poco a poco a ver si, con un poco de suerte, lo ganamos todo de golpe.

A veces tío Ra parece que no se entera, pero está al loro de todo. Es un hombre cabal y sensato.

—Bueno a lo que importa, ¿qué pongo?
—Un huevo.
—¿Qué dices Julieta? ¿cómo va a poner Tío Ra un huevo?
—Estoy hablando en metáfora, como vosotros.
—A mí me parece que tú escuchas en metáfora.
—Pues en San Antonio, Chile, hay una granja de pollos con dos gallos que ponen huevos. Lo he visto en Internet.
—Los machos de algunas especies tienen huevos, pero no los ponen.
—Esos sí. La dueña de la granja dice que abrió uno de los huevos y no tenía yema.
—Sí, eso también pasa en otras especies, los machos tienen huevos pero sin fundamento.
—Queréis dejaros de tonterías. No pongo huevos, sólo faltaba.

Lástima, si pusiese un huevo Tío Ra, nos solucionaría la vida. Claro que, tal y como está la gripe aviar, no sé si es buena idea tener relación alguna con gallos y gallinas.

—Ni la mientes, ¡qué horror!. Tengo tan mala suerte que soy capaz de pillar la gripe del pollo, y eso tendría delito.
—La verdad, Julieta, tendría huevos la cosa.
—Nunca mejor dicho.
—Chicas, chicas, no se me distraigan, que no tenemos todo el día. ¿Qué le pongo al Alcorcón–Poyuelos?
—Ponle mucho amor.
—Hablo en serio. Estoy muy indeciso.

Tío Ra tiene puesta su cara de “Esto es serio, se acabó el cachondeíto”.

—Échalo a suertes.
—Pon un 1, el Alcorcón tiene mejor equipo.
—Échalo a suertes.
—Pon un 2. El Poyuelos es mucho Poyuelos.
—Échalo a suertes
—Pon una x, ni pa ti ni pa mí.
—Échalo a suertes.
—Por todos los dioses, parecéis Epi y Blas. Me estáis rayando.

Ojo, que no se raye Tío Ra, que no se raye Tío Ra, que no queremos problemas.

—No hay manera de hablar en serio con vosotras, así no sacamos nada en claro. Mejor no os hago caso y pongo lo que me parezca. Sí, eso voy a hacer, poner lo que considere oportuno. O echarlo a suertes. Una de las dos hago.

Haz, haz, que nosotras nos vamos al bingo. A ver si hay buena suerte, o buen azar o buen destino, y nos sacamos para una mariscada en el puerto.

—O eso, o nos vamos a tu casa , me presentas al vecino del principal segunda y que nos lleve al puerto en su BMW.

Pobre Julieta, hay días que tiene la cabeza a componer y no entiende nada.



sorue@divertinajes.com
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