20 de abril de 2005

Pobre Triki

El otro día leí una noticia que me perturbó.

—Mucho te perturbas tú últimamente.
Julieta, no empieces que no estoy de humor.
—La señora no está de humor. ¿Qué le pasará a la señora?
—¡JULIETA!
—Vale, vale, ya veo que no está el horno para bollos.

Ahí quería yo ir a parar. Al loro: El Monstruo de las Galletas ya no comerá más galletas. Como lo leen. Bueno, comerá, pero sólo de vez en cuando, como una excepción en su nueva dieta: Verduras y carne a la plancha.

—¿No me digas que Triki está a régimen? Pero si no está gordo, está fenomenal… para ser un monstruo, claro.

No es exactamente una dieta, pero más o menos. Verán, se trata de que, a partir de la próxima temporada (la 36ª, cómo pasa el tiempo, si parece que fue ayer) de Barrio Sésamo, la cadena de televisión estadounidense PBS ha decidido someter al Monstruo de las Galletas a las reglas de una estricta campaña contra la obesidad infantil, un mal que afecta a uno de cada tres niños en EEUU. Los expertos piensan que Triki puede ayudar mucho en esta campaña y convencer a los niños de que coman alimentos sanos, nutritivos y naturales.

—Pero si Triki es azul. Tiene un pelaje de un color azul, precioso… para ser un monstruo.
—¿Y?
—Pues que no me parece un buen ejemplo de nada.

Entiendo perfectamente a Julieta. Ningún niño, ni siquiera un niño estadounidense, puede creer que un ser azul y peludo, sea ejemplo a seguir.

—De hecho, si sólo comía galletas, que fuera azul tenía un cierto sentido…. El problema se les planteará a los niños cuando vean que, comiendo verduras se les puede poner esa pinta.
—No te metas con Triki. Es adorable… para ser un monstruo.

De hecho, los responsables del programa dicen que no prohibirán a Triki que coma galletas, lo que harán será enseñarle a moderar el consumo desaforado de dulces y a saciar su apetito, también desaforado, con zanahorias, coles de Bruselas, guisantes y esas cosas. Los niños lo encontrarán como algo normal y ellos también comerán más alimentos naturales y vitamínicos y crecerán más delgados y más sanos y se harán estilizados adolescentes que verán todos los partidos de fútbol americano que les de la gana mientras beben cerveza y comen hamburguesas con beicon y ketchup para llegar a la edad adulta con mucha más celulitis que el Monstruo de las Galletas. Por todos los dioses, ¿alguien me puede explicar que tienen en la cabeza estos yankis? Triki loco por las hortalizas. Eso no se lo cree ni Bush, que se lo cree todo.

—Ya me lo imagino inundando la pantalla y asustando al personal al grito de “Acelgas”.
—¿A Bush?
—No boba, a Triki.
—Pues yo no me lo imagino.
—Yo tampoco si te he de ser sincera. Lo decía por quitarle al tema el dramatismo intrínseco que tiene.

Para redondear la faena, las mentes pensantes del programa, han incluido nuevos personajes, berenjenas y zanahorias parlantes, o algo así.

—A quienes Triki, en su nueva condición de Monstruo de las Hortalizas, devorará sin pudor alguno para disgusto de alguno de los pequeños televidentes que lo verán como un caso horripilante de antropofagia.
—Disgusto de unos y regocijo de otros. No olvides que los niños norteamericanos encumbraron a los primeros puestos de las películas más taquilleras a Freddy contra Jason.
—Tendrán malos sueños pero al menos cabrán en sus pijamas.
—Y en sus camas, que algunos de los niños seguro que ahora no caben.
—Mujer cruel.
—Pensándolo bien, las berenjenas parlantes esas estarán en peligro seguro porque si no se los come Triki, se los comerá Peggy que, al fin y al cabo, es una cerda …
—Cerdita
—Vale, cerdita, y come esas cosas.
—¿A Gustavo le gustarán las zanahorias?
—No creo, las ranas comen moscas.
—Jodeeeeer, pues lo tienen claro los niños americanos con sus nuevos “menuses”.

En realidad es enternecedor el interés de las autoridades americanas en cuidar de la salud de sus niños. Pero, si yo fuera el Monstruo de las Galletas, me declararía en huelga de hambre antes que sustituirlas por coliflor, que no me gusta nada.
—Y da gases.
—Ahí les “huele”.

No me digan que no soy ocurrente a veces. Yo es que me “autotroncho”.

No sé si da mucho más de sí este tema, lo que sí estoy segura es que, el comportamiento de los adultos estadounidenses que fueron niños hace, más o menos 30 años, no puede ser debido a la ingesta de galletas. Toda la vida he merendado galletas yo y soy normal… o casi.



sorue@divertinajes.com
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