13 de abril de 2005

Los ricos también lloran

Llego a este miércoles agotada. Esta semana de grandes acontecimientos me ha superado. No, no, en serio. Si veo, oigo o leo una imagen o palabra más sobre los dos muertos ilustres, la ilustre boda o el ilustre borrachín enfermo, me dará una apoplejía. Y lo peor, no saldrá en ningún sitio y nadie se enterará. Porque, señoras y señores que me leen, la triste realidad es que, si yo la palmo, como mucho, me dan una esquela de 3x3 cm. En el periódico local, previo pago de la minuta correspondiente. Y si me casase, ni aunque lo hiciese con un adúltero, saldría la noticia en ninguna parte. Ni siquiera las amonestaciones esas que se cuelgan en los ayuntamientos las leería nadie. Partiendo de esa premisa tan cierta, ¿no creen que los medios de comunicación se han pasado seis pueblos con la cobertura de las noticias de la semana? Es que no hay otra cosa en la tele, eh, que casi añoro Gran Hermano VIP.

No me malinterpreten, lamento los dos fallecimientos (es lo que tienen cumplir muchos años). Espero, desde lo más profundo de mi corazón, que Dios les de muchos años de vida a los dos sucesores, al nuevo Papa, sea el que sea, y a Alberto de Mónaco, por el bien de ellos, of course (¿notan que estoy haciendo un curso de inglés?) y por el mío propio. Otra sesión intensiva de cuerpo presente, sea el cuerpo presente el que sea, no lo podría soportar.

También lamento el coma etílico, uy, perdón, en qué estaría yo pensando, el coma profundo del marido de Carolina (es lo que tiene beber muchos años). Dicen, y yo suscribo, que las penas con pan, son menos. Si es así, fíjate lo menos penas que serán las penas con Cartier, Dior, Dolce Gabana y un par de bolsos de Loewe. Pese a todo, hay que ver la racha que lleva Carolina La Grande (grande, sí, porque ella sí es guapa y elegante y glamurosa, y ha quedado siempre bien en la portada del HOLA) que no hay década que, la pobre, no se tenga que poner de luto y aparecer rota por el dolor en las revistas. No sé si es cierto que los Grimaldi tienen una maldición; lo que sí creo, y que mi abuela me perdone, es que Carolina es un poquito gafe, ¿no? Que alguien eche agua bendita a esta familia, que de verdad, de verdad, tienen la negra.

La otra noticia de la semana, sin embargo, me ha encantado y como además ha tenido una repercusión limitada y ha sido como una brisa de alegría entre tanta realeza llorosa, pues me ha superencantado. Pese a no ser nada monárquica —reconozco que todas estas familias de supuesta sangre azul me la traerían floja si no fuese por lo que me incomodan— me alegro mucho de la boda de Charles y Camilla. C&C, por fin, se han casado tras 35 años de amores adúlteros y malos rollos, su historia merece salir en el Diario de Patricia , que no desmerece ni un poco.

Me ha encantado ver a la Reina Isabel II con esa cara de rábano que ponía como si con ella no fuera la cosa. ¡Ja! Se creía ella que se iba a salir con la suya. Pues no. Y, pese a sus intentos de fastidiar la boda (¡Iba vestida de blanco! Qué grosera, ¿nadie de su gabinete de protocolo le dijo que a las bodas no se debe ir vestida de blanco?) la cara de felicidad de los talluditos contrayentes era todo un poema. Ella apoyó la boda de Charles con Diana y la de Sarah Ferguson con, con…, ¿cómo se llama el segundo hijo de la Reina de Inglaterra?, con ese de la sonrisa amplia, y mira cómo salieron, ranísimas. No hablemos de las bodas de su hija y su hermana, más de lo mismo, es decir más de lo peor. Al menos, la nueva pareja real , se casan por amor.

—Además, Camilla estaba guapa
—Di que sí Julieta, estaba muy mona.
—Hombre chicas, tanto como mona…
—Que sí tío Ra, que estaba muy propia con ese vestido gris de reina y las espigas en la cabeza.
—Creo que Charles ha añadido una frase al escudo real: La arruga es bella. AD.

Lo que no me pareció bien fue que no hubiera casas reales europeas en la boda. Dicen que no fueron porque ella era divorciada.

—Anda. Como doña Leticia
—Schhhhhhhhhhhhhh, no lo digas muy alto, a lo mejor las familias reales europeas no lo sabían, y por eso vinieron.

Debió ser porque fueron adúlteros y escandalosos.

—Pues que me perdonen, pero el único rey del que se sabe a ciencia cierta que no ha sido adúltero es el Rey de bastos. Y eso que se rumorea que tenía un lío con la sota de copas…

Es porque se les acumula la faena entre entierros y bodas, que no ganan para eventos.

—Hija, pues yo creo que para lo que ganan es justo para eso, para eventos. Además, cuando se trata de enlazar semanas de esquí con fiestas de cumpleaños y escapadas a Barbados, no se andan con tanta milongas.

Por lo que sea, el caso es que no fueron.

—Mejor, así la pobre Camilla no tuvo que hacer tanta genuflexión, que ya no está en edad.
—Pues sí, y bastante faena tenía con sujetarse el tocado.

Espero que sean felices y que, si les da la gana y diga lo que diga la reina, coman perdices.



sorue@divertinajes.com
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