23 de febrero de 2005

Sequedad sicosomática

¿Nunca se han fijado que hay personas amargadas por dentro que se amargan también por fuera?

Hablo, por ejemplo, de estar en el cine sentados al lado de una pareja que no deja de discutir, mirarles y ver a un tipo de aspecto flojo y casposo y a una rubia con pelo de estropajo. No es que sean feos, es que los gruñidos se “sicomatizan” en caspa y sequedad. Seguro que al principio de la relación, cuando estaban enamorados, cuando eran felices, él lucía unos rizos preciosos, ella una melena rubio platino y ambos serían la envidia del barrio.

Yo conozco gente que es así. Gente guapa que, por un malestar interior, se convierten en gente reseca. Patas de gallo, escamas en las mejillas, pelos de bruja... Sequedad sicosomática.

—Cada día dices cosas más raras.
—No, tío Ra, es cierto, mira si no lo que le pasó a Julieta.
—Eh, tú, que yo nunca he tenido caspa ni el pelo estropajoso.
—Es verdad, pero te salió un eccema en la frente cuando le tenías tanta manía a tu vecino de arriba porque sacudía las migas del mantel sobre tu ropa tendida.
—¡Uy las migas! Si sólo hubieran sido las migas. Sacudía sobre mi ropa limpia su mantel sucio. Me llenaba los pijamas de huesos de aceituna, de pollo, trozos de pan como puños, las tapas del Danone y las colillas del tabaco ese barato que fuma.
—La rabia que contenías se transformó en rojeces que picaban.
—Debía de haberle dejado la bolsa de basura en la puerta de su casa y no lo hice.
—Rojeces sicosomáticas.
—El cochinón, ni me lo recuerdes que, que, que...
—Que se te pone la frente colorada y te pica, lo sé.

¿Por qué se creen que los malos de los cuentos y de las pelis son flacos? No es porque no comen, no, es porque no les prueba. A las malas personas, la comida no les sienta bien.

—Los malos de las pelis y los de la vida real. La Jefa de Estudios de nuestro instituto era reflaca, reseca y remala de la muerte, ¿verdad Julieta?
—Y que lo digas. A esa bruja la comida se le fermentaba en el intestino delgado y el grueso la expulsaba sin contemplaciones. O eso, o, de mala que era, la comida salía huyendo con todos sus nutrientes, no iba a dejarlos en ese cuerpo endemoniado.
—No seáis chiquillas. Eso de la comida es una bobada.
Tío Ra tiene razón, lo que sucede es que, a los amargados la mala leche se les agria en el páncreas y les salen ojeras.
—Las ojeras salen de no dormir. Y si no duermen será por mala conciencia.
—Si es que ni la conciencia tenía buena aquella mujer.
—Pero, ¿tenía o no tenía la piel reseca?
—Ya lo creo, arruguitas por todo el maquillaje y la sonrisa diabólica.
—¿Sonrisa? Mueca diabólica, diría yo.
—Nenas, que os perdéis.

Tío Ra es tan bueno que tiene la piel hidratada, el pelo brillante y ni una sola arruga. Si hiciera de malo en una peli tendría menos credibilidad que Raquel Mosquera.

—Pues la Mosquera también debe ser muy buena. No es flaca, ni seca, no tiene eccemas ni caspa...
—Espera, caspa no sabemos, hace un invierno que no se quita la gorra esa espantosa que lleva.
—Tienes razón, si no es amargura, ni maldad, ¿qué oculta Raquel Mosquera bajo la gorra?
—¿Una calvita sicosomática reflejo del estrés?
—Como la que tenía Carolina de Mónaco, qué chic.
—Pero Raquel es peluquera, se habría hecho un implante o algo.
—Pues eso habrá hecho algo. Algo como ponerse una gorra.

Así que si desconocen el origen de sus alergias, erupciones cutáneas, granitos en la barbilla, caspa o grasa capilar, sequedad de piel, delgadez extrema u otros inconvenientes, mírense el fondo (del alma, quiero decir), a ver si está por allí. Y hagan bondad, verán como desaparecen los síntomas.



sorue@divertinajes.com
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