22 de diciembre de 2004

Qué alegría, qué felicidad, llega la Navidad

Hola a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, si es que queda alguno.

Porque, claro, al principio, justo antes de que empiecen a bombardearte con anuncios de cavas, perfumes, juguetes y turrón, existe gente que tiene buenos sentimientos. Lo sé. La he visto. Incluso diría que soy una de ellos. Eso viene a suceder hasta allá mediados de noviembre, más o menos, cuando, si ves algún spot navideño comentas con sorpresa aquello de “Joer, cada año empiezan antes”, “Joer, si aún falta mes y medio”. Dicho esto dedicas tus pensamientos a preparar el fin de semana de la Constitución, que eso sí fue paz y felicidad, y no piensas más.

Pero a estas alturas, o bajuras, según se mire, cuando ves por enésima vez el anuncio de marras, te tiras de los pelos, pero de verdad. Y todos tus sentimientos de amor fraterno se transforman en rabia “que te cagas”. Si, además, tienes la mala suerte de vivir en una calle peatonal y de que el Ayuntamiento decida que tu balcón es el idóneo para colgar el altavoz que emite villancicos ininterrumpidamente de 10:00 de la mañana a 10:00 de la noche, tienes una rabia “que te mueres”. Si a eso unes que sales a comprar los regalos que deberían estar comprando los Reyes Magos y hay otros doscientos mil pardillos como tú en la calle haciendo lo mismo, tienes una rabia “que matarías”. Y si, para rematar la faena, has asistido ya a tres cenas de Navidad, has participado en seis amigos invisibles (yo pienso que, la tradición del Amigo Invisible persiste para que los Todo a 100 y las tiendas de los chinos vendan más) o si te toca a ti, este año, cocinar en Nochebuena, entonces, entonces, no tienes rabia, tienes deseos de huir. Pero rápido. Pero muy lejos

Porque, señoras y señores del jurado, la Navidad ya nada tiene que ver con la religión, ni con la paz, ni con el amor, ni con las tradiciones, ni con ná de ná. (Desengáñate Supermamá, hace años que no es así y, a la mayor parte de la gente, no nos molesta). La Navidad no tiene nada que ver con nada de lo que creemos. Y no piensen que lo que más me fastidia es eso de cenar en familia, ¿eh?, eso es lo de menos. Al fin y al cabo, tu familia es lo que es, y mejor aguantarse los unos a los otros que no ir por allí dando el coñazo a ajenos. Que mi primo Luisón será un capullo, pero es mi primo Luisón y, de pequeños, jugábamos juntos a las tabas y a pillar bichos bola. Y eso no se olvida ni en Navidad.

La Navidad ya ni siquiera tiene que ver con El Corte Inglés, por más que quieran estos grandes almacenes hacerla suya. No me digan que no tiene guasa lo de El Corte Inglés. Cuando yo era niña en mi ciudad no existía (sí tío Ra, tengo muchos años, ya sé) y había de todo: primavera , verano, Navidad y hasta rebajas. Seguro que los niños de ahora piensan que, todo eso, lo ha inventado El Corte Inglés.

La Navidad tiene que ver con, con que se acaba el año y ponemos el DVD a grabar los resúmenes de lo sucedido.

Tiene que ver con el Gordo de la lotería, con el día de los inocentes, con invertir a última ahora para desgravar en la declaración de la renta, con la paga extra.

Tiene que ver con vacaciones, con películas de renos de nariz iluminada, con tardes en casa jugando al guiñote en familia, con los saltos de los esquiadores y el concierto de Viena de Año Nuevo, y con la salsa de ciruelas de mi madre.

Tiene que ver con recibir el año nuevo como mejor puedas y desear de corazón que el 2005 todo vaya mejor, con apostar si Anita Obregón se equivocará este fin de año y si Ramonchu se pondrá la capa.

Tiene que ver con dejar de fumar, con apuntarse a clases de inglés, con volver a ir al gimnasio y con dejar a ese novio plasta que siempre quiere ser el primero en abandonar la fiesta.

Tiene que ver con interminables colas para que te envuelvan los regalos, con atascos en el centro incluso sobre las aceras, con la visa echando humo, con unos kilos de más.

Sinceramente, ¿a quien le importa con qué tienen que ver las Navidades? El caso es que llegan, sí o sí, te gusten y no, y has de pasarlas.

Así que hagan como nosotros disfruten, diviértanse : Que tío Ra y Julieta y menda lerenda ¡nos vamos de vacaciones!



sorue@divertinajes.com
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