1 de diciembre de 2004

El DNI

Una leyenda urbana ha revolucionado esta mañana a toda mi oficina. Se dice, se comenta, se rumorea que un número situado en el extremo de la segunda de las tres filas de: <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<
que ocupan el reverso del DNI indica el número de personas que hay en España con tu mismo nombre.

(Pongo un punto y aparte mientras ustedes sacan su DNI de la cartera, localizan el numerito de marras y se asombran de no ser únicos. ¿Ya? Pues continúo).

¿Lo sabían? Yo no tenía ni idea, me enteré el otro día, durante una comida que terminó, no con café y copa sino con todos los denei de los comensales corriendo de mano. Y el mío, por cierto, perdidito de mousse de chocolate quedó, que hay gente gorrinotona de naturaleza.

El caso es que asombra ver la cantidad de gente que se llama como tú.

—¿Como yo?

—Si Julieta, como tú, bueno o como quien sea. A ver tío Ra, ¿qué número hay en tu DNI?

—37.879.980-J

—No ese no, el del reverso.

—Ah... espera... el 6.

—Pues hay 6 tipos en España con tu mismo nombre.

—¿6 tipos que se llaman tío Ra? No se lo cree nadie.

—Tampoco se cree nadie que Ana y los 7 sea líder de audiencia y ahí la tienes, la niñera más madura de la tele batiendo records...

—De ñoñería humana.

—Pues sí.

En fin, Serafín, que duele saber que hay más personas por el mundo con tu nombre. Duele y asusta, a ver si mi compadre total (dos nombres y dos apellidos iguales, eso es, será, compadre total, ¿no piensan?) es una choriza, engaña a hacienda o algo similar y mancha el buen nombre que siempre he tenido.

—¿Buen nombre tú? Es la primera vez que lo oigo.

—Pues ya lo has oído una vez, Julieta preciosa, y no como yo que jamás lo he oído decir de ti.

A esta chica alguien debería ponerla en su sitio con más frecuencia.

Volviendo al tema del documento (nacional de identidad), porque no crean que esto termina aquí, no, que hay más. ¿Es o no es verdad que algunas personas tienen número de muerto?

—¡Jesús, qué mal fario!

—Pero es cierto —tío Ra, por una vez, me da la razón—, yo tengo el 37 millones no sé qué y mi hermano, seis años menor, aunque nadie lo diría, tiene el 36 kilos y pico.

—¡Jesús, qué mal fario! No seáis agoreros. Eso es porque distribuyen los números por provincias.

—Pues mi hermano y yo nacimos y nos matriculamos en la misma, qué digo, en la mismísima capital del reino.

—Si es lo que yo decía, mi hermana tiene el 17 millones y yo, que nací tres años después, el 25.

—¡Jesús qué mal fario!

—Pero eso es normal sobrina, si tú sacaste el DNI más tarde, te tocó un número más alto.

—Si en la ciudad de provincias en la que yo nací nacieron en tres años casi 8 millones de personas, que alguien me explique dónde están, ¿eh? ¡Pero no ves que no puede ser!

—Pues estarán en las alcantarillas, con los caimanes ciegos... Jesús, qué mal fario.

—¡Pero qué dices Julieta! Te has bebido la razón...

—¿No hablábamos de leyendas urbanas?

—No, hablábamos del DNI.

—Hay que ver lo que da de sí el temita, ¿eh? Que podríamos estar todo el día hablando... y yo no enterarme.

—Pues yo, a nivel de DNI, no tengo nada más que decir, doy el tema por zanjado.

Tío Ra, algunas veces, tiene unos aires de grandeza que no sé de dónde saca.

La verdad es que controlar la población no es tarea fácil; entre el número del carné de identidad y el pasaporte, el número de la seguridad social, el de la VISA, el número de teléfono fijo, el de teléfono móvil, el código postal, el de la tarjeta de socio del Círculo de Lectores, el de la del Caprabo, el de la de El Corte Inglés, el número de la póliza del seguro de vida, el de la del seguro de vivienda, el número de cuenta corriente (no Julieta, no los números rojos, le otro, el de los 20 dígitos), el de socio del gimnasio, la matrícula del coche, el número de zapato y los numeritos que me montan a menudo mis dos colegas de Pan Tumaca, yo, que soy de letras, es que no vivo, ¿eh? Como se lo cuento.



sorue@divertinajes.com
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